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domingo, 10 de marzo de 2013

14 años acomodando el terreno para la verdadera Revolución Socialista

Inédito
Este artículo nace como respuesta a lo escrito por un amigo (puede revisarse en: http://venezuelaencaidalibre.blogspot.com/2013/03/socialismo-es-realmente-donde-nos.html). En su escrito, mi amigo argumenta que el Socialismo del Siglo XXI parece no está claro aun para sus propios promotores, y que al no existir formas claras de evaluar el progreso de la transformación hacia este socialismo (ni metas, ni indicadores, ni planes claros que se fundamenten en la teoría marxista sobre el control de los medios de producción), podemos terminar en un lugar que ni es Socialismo del Siglo XXI, ni es capitalismo, “pudiendo conducir esto a un sistema indeseable, incluso para los propios promotores de la Transformación Revolucionaria”.

A pesar de que concuerdo contigo acerca de la poca claridad con la que los voceros y figuras venezolanas responsables de la transformación revolucionaria han conducido "La Revolución", sobre todo en la demostración clara de cómo llegar a esa sociedad más humana y progresista, si percibo un modelo transformándose. El tránsito de la propiedad de los medios de producción que se está dando entre los grandes capitalistas y el Estado, dejando por fuera de la ecuación nuevamente a los más desposeídos, es una manifestación clara de un cambio en la lógica económica. Por otro lado, el conglomerado de leyes que se han aprobado y puesto en vigencia sobre el Estado Comunal, y su clara desvinculación con el proyecto de país defendido en la constitución de 1999, habla de un tránsito no lineal a un modelo no causístico de las condiciones sociales hoy, es decir, que se pretende avanzar hacia la transformación por medio de la disrupción, y no como un tránsito natural a un nuevo estadio económico, político social para Venezuela. Creo que ahí se encuentra el fondo de la Revolución, y que en el Estado Comunal se pueden entrever las bases del Socialismo del Siglo XXI.

Antes de adentrarme en mi tesis, me gustaría profundizar sobre 2 ideas que quedan del escrito de mi amigo y son las bases de mi exposición:
1.       Todo indica que los promotores revolucionarios no son precisos acerca de cómo quieren alcanzar el Socialismo del Siglo XXI. Estoy de acuerdo con esta idea, pero no creo que su falta de rigor se deba a que los promotores del Socialismo del Siglo XXI desconocen el cómo lo quieren alcanzar. Creo, más bien, que no tienen interés en precisarlo.
2.       Los resultados de esta transición puede que sean indeseables incluso para ellos. Aquí no estoy de acuerdo. Concibo más bien estos últimos 14 años como una marcha lenta hacia la destrucción del Estado liberal democrático, y esta marcha la entienden los promotores del Socialismo del Siglo XXI como un fin político que puede tener costos económicos y sociales asociados al alcance de este fin. Que la desigualdad no haya disminuido como esperaban, o que la inflación se haya conservado alta, son costos asociados a la victoria política de mantener y acrecentar el poder del partido y el buró político dominante.

Mi tesis: Concibo estos 14 años como la fase preliminar a la Revolución. Preliminar porque todo lo realizado por el gobierno se ha enfocado en preparar las condiciones para la imposición del Socialismo del Siglo XXI. La política económica y social de los últimos 14 años han sido una respuesta a la coyuntura política concentrada en mantener y acrecentar el poder del equipo dominante, pero atacando la base cultural del sistema y destruyendo a los potenciales adversarios. Es así como los idearios y cabecillas promotores del Socialismo del Siglo XXI en Venezuela no sienten la preocupación de hacer explícito su modelo, porque no creen en mecanismos democráticos para la implantación del socialismo. Siento más bien que se trata de preparar las bases para una imposición (por la fuerza, sin diálogo, como se hace siempre en una revolución) del Socialismo.

Visto desde esta perspectiva, los planes hasta ahora esbozados y compartidos son más aspiracionales que la definición franca de un derrotero de acción. Y es lógico que sea así, porque si como promotor de un ideal revolucionario, que pretende cambiar las formas clásicas de dominación y conoces que los actores dominantes no permitirán este ideal, entiendes que la única forma de alcanzar tu ideal es por medio del control político absoluto, que se alcanza por medio de la imposición y la fuerza (clásica concepción marxista, y que se avala en la historia de la Revolución Cubana). Pero como promotor, entiendes al mismo tiempo que los ideales demócratas tienen un gran asidero en la sociedad, entonces sabes que no puedes hacer explícito tu plan. Esta opinión -personalísima por demás- se soporta sobre el propio tránsito de Chávez al poder. El siempre fue un hombre convencido del uso de la fuerza para el alcance del poder, pero por esta vía fracasó. Al tener éxito respetando los canales institucionales y ejercer poder desde una estructura burocrática producto del estado liberal burgués, la única forma posible que le queda de implantar su proyecto es destruyendo poco a poco la institucionalidad liberal del Estado, fortaleciendo la imagen personal del líder y sustrayendo poder a las potenciales resistencias.

Si este fuera el caso, el proyecto de poder, el Socialismo del Siglo XXI, debe encontrarse más en las formas disruptivas del gobierno y no en los canales institucionales. Lo que quiero decir, es que dan más información sobre el Socialismo del Siglo XXI aquellos elementos del gobierno que van claramente contra el Estado de Derecho actual venezolano. Así, todas las leyes que contrarían a la constitución y que avalan la construcción del Estado Comunal, dan más información del proyecto socialista que lo que se puede encontrar en el Plan de Gobierno (ojo, el Plan de Gobierno si es valioso en el sentido que ofrece información acerca del "Qué" del ideario socialista, pero da muy poca información acerca del "Cómo" y a falta de eso es imposible descubrir todo el discurso revolucionario, o tener precisión sobre el Socialismo del Siglo XXI).

Finalmente, esta tesis que hasta ahora adelanto encontraría evidencia en los últimos acontecimientos. La muerte de Chávez se ha manejado con un componente altamente simbólico, cargado de emocionalidad que busca conectar a todo el pueblo, a la sociedad, directamente con Chávez. Esta conexión, religiosa, divina, se pretende imponer sobre la institucionalidad democrática, así, el proyecto revolucionario debe avanzar, incluso si encuentra en su camino a una institucionalidad que se le opone.

Como conclusión, puedo estar de acuerdo con tu escrito Guillermo, pero menosprecio el hecho de que no estén explícitos los fundamentos del Socialismo del Siglo XXI, porque no considero que haya sido un desliz, si no, por el contrario, lo entiendo como la afirmación de un proyecto político que encuentra enemigos en una sociedad claramente moderna, con una cultura global, que no aceptaría la imposición de un modelo que necesite destruir la institucionalidad actual para existir.

Los venezolanos creemos profundamente en la democracia, y no la entendemos fuera de la institucionalidad del Estado liberal, y eso hoy es un gran obstáculo para los promotores del Socialismo del Siglo XXI, y creo que estos 14 años que vivimos con Chávez, han sido el tránsito lento para la implantación del Socialismo. No puedo afirmar que haya culminado esta fase preliminar, pero si puedo afirmar que ahora, sin Chávez, no les queda otra opción que avanzar sin máscaras a la imposición de su sistema.

viernes, 1 de febrero de 2013

Perspectivas Electorales 2013

Publicado originalmente en la revista Ideas Naranjas de Juventudes VP en la edición de enero de 2013

Partamos de un escenario donde hay dos elecciones este año 2013: una ya definida en calendario (municipales) y otra para una nueva elección presidencial.

Planteado este escenario cabe preguntarse ¿La oposición tiene la capacidad y la posibilidad real de concretar victorias electorales importantes en ambas elecciones?

Estas líneas se plantean presentar un análisis sensato para responder esta última pregunta. Se concluirá que la oposición no tiene capacidad de construir victorias nuevas e importantes en las elecciones municipales (conservando sólo los espacios que tiene hoy) y que no podrá ganar la elección presidencial a pesar de la ausencia de Chávez.

Esta conclusión se alcanza luego de responder cuatro preguntas derivadas de la que nos permite iniciar nuestro planteamiento:

1. ¿Qué es lo más importante para el elector a la hora de elegir hoy?
2. ¿Qué elementos de las estrategias de cada bando contribuyeron en mayor medida para los resultados finales, tanto el 7O como el 16D?
3. ¿Qué indicadores debemos revisar para proyectar resultados?
4. ¿Qué debería hacer la oposición para ganar? Y eso lleva a otras 2 preguntas más a fondo: ¿Está haciendo lo necesario para ganar? ¿Es posible hacerlo dadas las condiciones hoy?

La primera pregunta tuvo grave importancia los días posteriores al 7 de octubre. Esto se debe a que muestra la efectividad de cada campaña para acrecentar la base de votos, disminuir la votación del contrario y concretar victorias. Siguiendo algunos comentarios de Luis Vicente León, Werner Corrales y otros especialistas, podemos rescatar 2 tipos de variables que tienen incidencia:

1. Variables objetivas: Al elector le importa tener un empleo, sentirse seguro y tener condiciones materiales dignas.
2. Variables subjetivas: Al elector también le importa y tanto como las variables objetivas, sentirse parte de algo, sentirse protegido y atendido, y sentir que puede superarse.

Partiendo ahora a nuestra segunda pregunta, se pueden encontrar elementos claros de diferenciación entre la Oposición y el Oficialismo.

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El primero basó su campaña en las variables objetivas, ofreciendo planes para el empleo y la inseguridad, e intentando personalizar la elección entre “lo que te conviene a ti para el futuro, y lo que te ofrece hoy el gobierno”, buscando definir la elección no entre Capriles y Chávez, sino entre “Tú y Chávez”.

Por su parte el oficialismo basó su campaña en las variables subjetivas, sobreponiendo a las realidades objetivas el asistencialismo, el discurso populista y el simbolismo religioso, que buscaba acercar al líder de la revolución a una figura divina por medio de la compasión y la solidaridad producto del estado de salud de Chávez.

Los resultados del 7-O nos dicen claramente que las estrategias de cada bando tuvieron un efecto positivo sobre sus electores potenciales y sobre los electores indecisos, teniendo alta participación como resultado una abstención relativamente baja.

Sin embargo, el oficialismo pudo capturar muchos más votos de los indecisos, mientras que la oposición sólo consolidó su base electoral.

Para el 16D, las condiciones cambiaron. Por un lado no existió para ningún bando un líder nacional que apoyara a los líderes locales en su campaña, por el otro, la oposición se desarticuló en discurso mientras que el oficialismo se consolidó en torno a la figura de Chávez. Haciendo estudio de la interacción de estos 3 elementos podemos definir que indicador será clave para determinar los resultados del año entrante y podremos responder nuestra tercera pregunta.

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Se debe empezar diciendo que la abstención fue un factor irrelevante. Haciendo una evaluación de la caída de la participación en cada bando entre la elección del 7O y el 16D, tenemos que la diferencia entre el oficialismo y la oposición apenas alcanza un 0,37% a favor del oficialismo, pero que en términos estadísticos es igual a Cero (0).

 A pesar de la convicción popular que decía que el aluvión del oficialismo nos acabaría como producto del sentimiento de fracaso por la derrota de octubre, la participación de bando y bando se mantuvo.

La oposición ganó 48 municipios el 7O, le arrebató 8 al oficialismo el 16D pero perdió 21 en esa misma elección, lo que termina con un saldo de 35 municipios que se conservan después de diciembre.

Una de las más claras diferencias entre el oficialismo y la oposición en las elecciones del 16D fue la ausencia del líder nacional. Chávez desaparecido por su enfermedad y Capriles concentrado en ganar Miranda. Esto obligó a cada bando a llevar las campañas locales sin figuras aglutinadoras de envergadura nacional. Sin embargo, el oficialismo mantuvo como bloque monolítico un mismo discurso: la revolución sólo se garantiza con los candidatos definidos por el líder máximo de la revolución, por lo que votar por ellos es garantía de que Chávez siga en el poder.

Ya no es “Chávez como hombre presente”, sino como “la defensa del legado Chávez”. En contrapartida, la oposición abandonó grandes avances en la unificación del discurso, que permitía presentarse ante la sociedad como una alternativa viable a la Revolución socialista. Entre los elementos que abandonó al fragmentarse y desarticularse producto de la derrota el 7O, fueron las primarias como expresión de la Democracia y la Unidad como símbolo del trabajo mancomunado y reconciliación que debe existir en el país.

Retomando las variables adicionales a la unidad de discurso tenemos una variable clave: los liderazgos locales.
Si el liderazgo local es fuerte y pertenece al oficialismo, entonces arrebatará espacios a la oposición a pesar de que su figura más importante –Chávez- no lo acompañe. Si el liderazgo local es fuerte y pertenece a la oposición, entonces conservará espacios a pesar de la unidad del discurso oficialista y la ausencia de una figura nacional girando, o en el mejor de los casos, arrebatará espacios al oficialismo.

En el caso del liderazgo local fuerte del oficialismo el mejor ejemplo es Vielma Mora. No sólo ganó la gobernación de Táchira, sino que le arrebató a la oposición 10 municipios que se habían ganado el 7-O. De estos 10, 5 municipios podemos afirmar con claridad que fueron obra del liderazgo de Vielma Mora (la votación oficialista aumentó entre 2 y 3 veces el promedio de la participación entre el 7-O y el 16-D). El mejor ejemplo de liderazgo fuerte dentro de la oposición es Guarulla, quien le arrebató el municipio capital al oficialismo y aumentó en términos absolutos los votos para la oposición. En el caso de liderazgo débil del oficialismo es Adan Chávez.

A pesar de ganar el estado, la oposición le arrebató la ciudad de Barinas y no por mejorar su votación con respecto al 7-O, sino porque el oficialismo tuvo un muy mal resultado allí. Casos de liderazgo débil de la oposición tenemos a Lester Rodríguez en Mérida y Salas Feo en Carabobo. En el último caso, el oficialismo le arrebató Valencia pero debido a la baja participación de la oposición en esa ciudad. La ausencia del líder nacional girando por el país se sintió más en la oposición que en el oficialismo. En el Edo. Táchira, pero aún más en el Edo Trujillo, la caída de los votos de la oposición en relación al 7-O evaluando la media de participación del 16-D sólo indica que la gente en esos estados votó por Capriles más allá de Pérez Vivas y José Hernández, y que éstos necesitaban a Capriles para ganar.

Estos cambios relativos en las victorias electorales que hemos detallado acá producto de los liderazgos locales y de la ausencia del líder nacional son más bien irrelevantes. Apenas el 17% de los municipios (56 de 335) reciben un impacto directo de estas variables. Los otros 279 municipios conservan de manera incontrovertible la supremacía oficialista. A pesar que en 74 municipios la participación de la oposición fue mejor en comparación al 7O, es decir, hubo un crecimiento, sólo se pudo concretar victoria en 4 de esos municipios.

A diferencia de los votos del oficialismo, los votos de la oposición son más dispersos, de hecho son un 30% más disperso1, lo que nos dice que en promedio los votos del oficialismo son más rígidos. Entre las razones que encontramos para la rigidez de la votación oficialista está el discurso único, que permite corregir la ausencia del líder, potenciar a los líderes locales fuertes y suavizar la mala imagen que se tiene sobre los liderazgos débiles.
Así mismo, la ausencia de un discurso único de la oposición deja al descubierto ausencia de líderes nacionales, debilita nuestros liderazgos fuertes y potencia de manera negativa nuestros liderazgos débiles.

Ejemplo de esta situación está en los resultados: sólo ganaron por parte de la oposición candidatos que ya eran gobernadores, con un perfil de liderazgo fuerte; no ganó ningún candidato electo en primarias (¿quien defendió las primarias durante la campaña regional?); y la oposición recibió reveses importantes en estados como Portuguesa y Trujillo.

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En función de estos argumentos, se vaticinan nuevas derrotas en las elecciones municipales y en una nueva elección presidencial. No hay manera que la oposición construya un discurso único y coherente con tan poco tiempo y su principal condicionante es la heterogeneidad de actores a coordinar. Luego de la derrota del 7O, los avances en ese sentido se perdieron casi por completo. Asumiendo que la oposición pudo alinear intereses y volver a trabajar en torno a un mismo discurso, no existe un discurso que pueda hacer frente al oficialista.

Aun si se retomara la democracia y la unidad como mensajes fuerza, se necesita más elementos clave dentro del discurso, como la superación de la pobreza y la reconciliación nacional. Un discurso sólido con estos 4 elementos, más un feroz ataque a la gestión del oficialismo pudiese ser lo único que permitiría disminuir votos oficialistas.

El problema de la ausencia de Chávez no es problema de la oposición, porque no nos hará ganar más votos. El problema de la oposición es como hacer para que las personas que votaron por Chávez no lo hagan ni por quienes dicen representarlo ni por Nicolás Maduro este 2013.

jueves, 5 de abril de 2012

Oposición sin visión no es solución

Inédito


Los grupos que se le oponían a Carlos Andrés Pérez en su segundo gobierno son los que hoy se le oponen a Chávez. Este hecho, casi inadvertido con el pasar de los años, me causó gran impresión luego de dedicarle algo de mi tiempo libre a la lectura de "La rebelión de los náufragos" de Mirtha Rivero. Los grupos económicos, los medios de comunicación, los partidos políticos (hasta Acción Democrática, que en su mayoría no apoyaba a su presidente, a pesar de ser un símbolo histórico del partido). Y me causó gran impresión porque el gobierno de CAP II y el de Chávez no tienen analogías, o por lo menos, éstas no son evidentes. Tampoco hay similitudes en los temas que se esgrimen y se esgrimían hoy y en aquel momento contra los gobiernos a los que se les oponen. Siendo diametralmente diferentes los gobiernos y diametralmente diferentes las razones por las que se le oponen los grupos de la sociedad civil, resulta contra intuitivo imaginar que eran los mismos grupos los que se les oponían a uno y otro gobierno.

Para nuestro primer caso, CAP II, la oposición se basaba para la izquierda en las medidas neoliberales del gobierno, para la derecha en la corrupción de los que gobernaban. Ese debate de élites intelectuales (que podían discernir entre una posición ideológica u otra) se filtraba a la población en pastillas comunicacionales: El político sólo está interesado en robar, el sistema está enfermo y los caminos regulares no sirven para resolver nuestros problemas, entre otras cosas, que se transformaron en las bases de la antípolítica. Estas pastillas no fueron sólo generadas por los medios de comunicación, sino también por los mismos actores políticos. Algunos justificando los golpes de Estado, otros desprestigiando públicamente a sus adversarios aun siendo del mismo partido político (la población decía, si así son las cosas en el partido, cómo serán en el gobierno), e incluso aprovechándose del déscredito de algunos y abanderando el mensaje "Yo no vengo de ningún partido" para alcanzar el poder.

Para nuestro caso hoy, hemos vivido durante años una oposición basada en las críticas a la ideología del partido de gobierno, al sectarismo, al poder de los ministros y los que están en altas posiciones de poder. Estas críticas suenan a veces como gritos del niño que ha perdido su posibilidad de jugar videojuegos porque otro tiene el control, gritos que provienen no porque el control se perdió de manera violenta o porque no se esperó a que se acabara el turno, sino por el simple hecho de no tener el control en las manos. Y aquí está mi primera gran impresión al repasar la lectura del libro: oponerse por oponerse no da resultado, hay que tener claridad que es lo que se crítica y por qué.

A mi entender, las críticas más fuertes al gobierno de CAP II identificaban síntomas del problema como causas, y al proponer su desaparición, crearon nuevos y más profundos problemas. El problema no eran sólo los políticos de la época, y que con el tiempo se hayan propuesto alternativas como actrices de televisión o militares para su reemplazo es un indicador claro que como sociedad no identificamos correctamente cual es el problema. Traigo esto a colación porque no es suficiente el acuerdo común entre los factores que hacen vida en una sociedad de que hay que cambiar (como efectivamente pasó con CAP II, que después de un breve intermedio con Caldera terminamos teniendo a Chávez como propuesta de solución a la antipolítica del momento), eso es una condición necesaria para producir el cambio, pero no suficiente. Hace falta tener claridad de que es lo que hay que cambiar, por qué hay que cambiarlo, y más o menos hacia donde se quiere transitar. A mi entender ese es el rol que juegan los políticos hoy día. Sin actores que sepan lidiar con los múltiples intereses sociales, que estén dispuestos a trabajar en los asuntos públicos con un sentido de servicio y con una legítima aspiración al poder, no podremos avanzar a mejores posiciones como sociedad. Pero, ¿Qué tienen que ver los políticos con la condición suficiente para que el cambio sea provechoso para todos? Tiene que ver todo, por que la otra condición para progresar es que la sociedad comparta una visión, un conjunto de aspiraciones que quiera alcanzar, y luego debe formarse un proyecto para esa realización. Para que exista esa visión compartida se debe trabajar en ella y ese es uno de los roles del político: ser promotores en la construcción colectiva de la visualización del futuro que queremos. Pero aun eso no es suficiente. Los políticos tienen la obligación de proponer proyectos para la realización de esa visualización.

A mi entender hoy nos encontramos en una situación similar a la de los años 90, exigimos un cambio y hemos establecido cuales son las cosas que queremos que cambien ¡Cuidado! Podemos equivocarnos nuevamente y confundir los síntomas con causas. Establecer, por ejemplo que es la ideología del gobierno la que nos metió en este problema, cuando la realidad es que después de más 20 años del Caracazo, aun no hemos establecido una verdadera democracia deliberativa, donde además de la amplia participación popular, se establezcan mecanismos para empoderar a toda la población; o decir que el problema de la violencia es porque hay más malandros en la calle y se olvida que las policías, los tribunales y las cárceles no están cumpliendo su función; o decir que el problema económico son las negociaciones con China y Bielorrusia en lugar de negociar con las empresas nacionales, cuando nuestra productividad es baja y no somos competitivos. 

En el pasado exigimos cambios y quienes eran nuestros responsables políticos tomaron los mensajes de moda y llegaron al poder, contando sólo con una visión de lo que no quería la sociedad pero sin una visión clara de futuro; sin un proyecto definido, y de tenerlo, con unos actores sociales sin disposición a transitarlo. Hoy, estamos en las vísperas de un nuevo cambio, un cambio demandado por los mismos sectores que en un momento trajeron a Chávez al poder y creo pertinente hacer 2 advertencias: 

1. A la sociedad: primero, los políticos son necesarios para la creación e instrumentalización de nuestros ideales colectivos. Segundo, no es suficiente aspirar juntos a un cambio, es necesario tener la aspiración común de adonde vamos.
2. A los políticos: Es legítimo adaptar el proyecto político a las demandas sociales, pero no es legítimo construir un proyecto político basado sólo en la moda electoral, porque no se construye futuro sin una visión clara de lo que se va a hacer con el poder. 

Los tiempos que vienen serán mejores en la medida que como sociedad compartamos una visión de país, y que nuestros políticos trabajen por ella.

martes, 27 de marzo de 2012

Algunas consideraciones acerca del problema del subsidio a la gasolina en Venezuela

Basado en informe final presentado para la materia: Economía del Sector Público I, programa MGP 2012-13 del IESA


¿Cuál sería la justificación económica de un incremento del precio de la gasolina en Venezuela?

Existen  2 argumentos acerca de la necesidad inminente de incrementar el precio de la gasolina:
1.       La tendencia decreciente del precio indica que en el corto plazo el precio de la gasolina será insignificante, ubicando el mercado en la zona más elástica de la demanda, donde tiende a infinito. No existe proyección de producción que satisfaga esos requerimientos internos.
2.       El subsidio a la gasolina se incrementa a una tasa creciente, lo que hace cada vez más costosa la regulación, aumentando los sacrificios sociales por conservar el subsidio.
Para respaldar estos argumentos presentamos esta información:

Como se aprecia, el precio real de la gasolina ha caído constantemente. Hoy, un barril de gasolina está por debajo de los 5 USD. El mantener el precio fijo en una economía inflacionaria abarata el bien regulado. Estudiando la demanda de gasolina, identificamos que el principal componente de ella proviene de los usuarios de vehículos, es decir, su consumo se realiza como un bien complementario. Podemos esperar entonces que la caída real del precio produzca un incremento en la existencia de vehículos. Analizando el periodo 1999-2008, vemos que el nivel de vehículos se ha duplicado (aumentó 130%)[1] y este incremento total de vehículos tiene una correlación de -0,87 con los precios de la gasolina. Si el precio de la gasolina disminuye y aumentan los vehículos en la calle, tenemos que la cantidad de gasolina a producir también se incrementa. Veamos el siguiente gráfico:

El precio regulado induce un aumento de la producción de gasolina. Conviene preguntarse ¿Hasta qué nivel de producción podrá suplirse con la capacidad actual de PDVSA? ¿Cómo crecerá la demanda los próximos años? Y ¿La estructura actual de distribución podrá soportar este incremento?
Veamos el análisis

Como se observa, en la medida que el precio real se acerca a 0 la demanda se hace asintótica al eje, convirtiéndose en perfectamente elástica. Cambios mínimos en el precio disparan la demanda. Esto nos indica que de continuar con la política de regulación, muy pronto encontraremos problemas de producción, distribución y venta de gasolina. Esto derivará en conflictos sociales y estancamiento económico.
Finalmente, tenemos que evaluar cuanto nos está costando esta regulación. Veamos la tabla:

El subsidio a la gasolina crece todos los años y cada vez lo hace más aceleradamente. En el cuadro podemos evidenciar que en promedio, el subsidio total de la gasolina casi se duplica cada año. En un escenario donde se produce subsidiado y se debe aumentar la producción, se aumenta también cada año el subsidio. ¿Qué otras políticas se dejan de hacer preservando esta regulación?[2] Los trade off se harán más importantes.

¿Cuáles son las principales consideraciones de Economía Política que se deben tomar en cuenta para tomar una medida como esta?

Nuestra mayor tarea es identificar quienes ganan y quienes pierden con el precio de la gasolina como se encuentra hoy.
Ganadores:
-          Todos los usuarios de vehículos. Directamente quienes poseen vehículos, indirectamente quienes se benefician de ellos. Entre estos incluimos a pasajeros y quienes transportan mercancías.
-          Los fabricantes, importadores y distribuidores de vehículos, y en menor medida, los talleres mecánicos, constructores viales, y los sectores asociados y complementarios.
Perdedores:
-          El gobierno, que financia la regulación y soporta las presiones sociales por la falta de cumplimiento de otros compromisos dejados de lado por mantener la regulación.
-          Poblaciones fronterizas, quienes sufren las fallas del mercado producto de la regulación. En las poblaciones cercanas a las fronteras, los extranjeros vienen a nuestro país por gasolina barata. Como no existen mecanismos para discriminar el beneficio entre nacionales y no nacionales, todos consumen. Los consumidores actúan racionalmente[3], y por tanto las estaciones de servicio viven interminables colas siempre.
-          Los usuarios de vías de tránsito, quienes sufren las externalidades del tráfico lento.
-          Los consumidores que desean medios de transporte alternativos como trenes, tranvías o incluso la bicicleta. Si las demandas públicas se encuentran en más vías para carros y en conservar el subsidio, entonces siempre se sacrificará presupuesto para la construcción de nuevos medios de transporte y ciclovías, por ejemplo.
-          Individuos preocupados por el tema ecológico. No sólo por la contaminación, sino también porque no hay incentivos para medios de transportes menos contaminantes, ni inversiones públicas en este sentido.

¿Cuáles son las principales consideraciones en relación con la implementación de la medida?

Aunque parezca que la lista de perdedores es más grande que la de ganadores con la situación actual, son el grupo de ganadores quienes están mejor organizados. En Venezuela no existe un solo grupo de interés organizado que defienda explícitamente el incremento del precio de la gasolina, aunque sus fines pueden ser alcanzados más fácilmente si el precio aumentara. Los grupos ecologistas y aquellos que presionan a las autoridades públicas por más y mejores sistemas de transportes públicos y áreas verdes, serían aliados potenciales en una campaña en pro del aumento del precio. Esta es entonces nuestra primera y gran consideración: hay que cambiar la balanza de poder público de los grupos de interés, fortalecer más a aquellos que pueden ser aliados para cambiar la política de regularización, y debilitar a aquellos que la quieren conservar.
Esta consideración se puede alcanzar tomando acciones en diferentes ámbitos:
-          Proponer una implementación gradual que privilegie a los que mayores probabilidades de rechazo tengan sobre la propuesta. Podría ser una solución estilo Irán, quien decidió transferir parte del subsidio directamente a las familias, respondiendo al principio de responsabilidad política, el cual dice que las decisiones del gobierno deben reflejar las preferencias de los electores.
-          Presentar plan de ampliación de transporte público nacional con metas claras y mecanismos que garanticen cumplimiento, con la idea de generar confianza en los potenciales perdedores del subsidio con menos recursos.
-          Iniciar una campaña de concientización acerca de quiénes son los principales beneficiarios del subsidio, que en nuestro caso son los sectores clase media principalmente. Un 69,4% de los beneficiarios del subsidio a la gasolina se encuentra en estos sectores, indicando lo regresiva que es la política de regulación. Esta campaña de concientización debe incluir a voceros de los grupos de perdedores para hacer conciencia en la población de los perjuicios del subsidio a la gasolina, la escasez de transporte público nuevo y diversificado, de ciclovías, de aceras más amplias para disfrutar las ciudades y áreas verdes.


[1] Tomado de la Cámara de Fabricantes Venezolanos de Productos Automotores. FAVENPA
[2] Opinadores como Asdrúbal Oliveros, sitúan el subsidio a la gasolina entre 2-4% del PIB. Si esta proporción es cierta, el subsidio a la gasolina es mayor a lo presupuestado para sectores como salud y educación.
[3] Podemos entender a la gasolina como un bien común, rival pero no excluyente

jueves, 1 de marzo de 2012

Que orgullo ser economista!

Justo después de terminar finalmente mi carrera no perdí el tiempo y comencé un posgrado. Maestría en Gerencia Pública para ser más precisos. Algo práctico después de haber seleccionado todas las materias de la mención "Teoría Económica" durante mi pregrado. Mi sorpresa, entre las primeras materias a estudiar se encuentra Economía del Sector Público, donde, a pesar de mi bagaje, he encontrado interesantes momentos para el aprendizaje. Sin embargo no es eso lo que me anima a escribir este artículo, sino la experiencia de compartir aula con tan variados profesionales y ser el único economista.

Ha sido mayor mi sorpresa la interacción con ellos y con las clases de economía, no porque ellos demuestren dificultades para captar o similar conceptos, sino por descubrir en mi mismo que de verdad soy un economista. Entender todo en términos relativos; poner sobre la mesa siempre que las hipótesis que hacemos se construyen sobre un entorno y supuestos definidos, y que sin ellos nuestras conclusiones acerca del fenómeno social pueden ser inválidas; ver en cada decisión las posibles alternativas y restricciones y captar de inmediato el costo de oportunidad, son elementos que constituyen aquello que los libros de texto llaman "Pensar como Economistas"

Nos acercamos a nuestro primer parcial de la materia, y por más remordimiento de conciencia que me cause el hecho de ver a todos mis compañeros estudiando día y noche y yo no tanto, no puedo evitar estar tranquilo, porque en el fondo, lo que se está estudiando es cómo pensar como economista, y para mi fortuna, yo ya soy uno... Han pasado algunos meses desde que me gradué, y es primera vez que de verdad me siento como un legítimo profesional. Y siendo honestos, me siento mucho más satisfecho que el día que me entregaron mi título en el Aula Magna, porque esto para mi tiene mucho más valor que el reconocimiento social de haber cumplido con las exigencias mínimas para ser acreedor de un título universitario.

Acerca del ser economista les quiero compartir una reflexión:
El estudio de la economía no parece exigir ningún don especializado de un orden excepcionalmente superior. ¿No es... disciplina muy fácil comparada con las ramas superiores de la filosofía o la ciencia pura? Una disciplina fácil ¡En la que muy pocos sobresalen! La paradoja tal vez tenga su explicación en que el economista experto debe poseer una rara combinación de dones. Debe ser en cierta medida matemático, historiador, estadista, filósofo. Debe contemplar lo particular desde la óptica de lo general y considerar en un mismo razonamiento lo abstracto y lo concreto. Debe estudiar el presente a la luz del pasado pensando en el futuro. Ningún aspecto de la naturaleza del hombre o de sus instituciones debe quedarse al margen de su consideración. Debe ser simultáneamente decidido y desinteresado; tan distante e incorruptible como un artista y, sin embargo, a veces tan cercano al suelo como un político." John Maynard Keynes
Esta frase de Keynes dice que hace a un economista ser considerado un Gran Economista. Yo seguiré trabajando para ser uno muy bueno!

domingo, 26 de junio de 2011

Activista de Voluntad Popular, el cambio comienza en nosotros

Publicado originalmente en Facebook, el 22-06-2011

Un drama que tenemos hoy en Venezuela es que no hay capital social. La desconfianza está por doquier y se alimenta de la intolerancia, la polarización política y la inseguridad. Como venezolanos nos hemos atomizado, reduciendo nuestro círculo de confianza a nuestra familia y más íntimos amigos. Para construir una mejor Venezuela se necesita de mucho trabajo, pero ante todo, de trabajo en equipo. Y nuestro equipo no podrá nunca construir esa Mejor Venezuela en la medida que no trabaje sinérgicamente unida y alimentada por la esperanza y el deseo de tener una vida plena, digna. Una condición para la realización de este sueño es que como venezolanos tengamos un punto de encuentro, que podamos acercarnos sin el temor de poner en riesgo nuestra vida, ni el temor a ser incomprendidos ni apoyados. Para trabajar como equipo necesitamos confiar en que el otro quiere lo mismo que yo, y que más allá de sus diversos pareceres, quiere también trabajar por ello.
Parte importante de esto último me motivó a cambiar de trabajo, a unirme a un grupo de personas que entendían que nuestro problema como venezolanos estaba en la reconciliación nacional, en la construcción de puentes sociales, en brindarle herramientas a las personas con menos oportunidades para poder surgir. Así se creó Voluntad Popular, y durante 2 años estuvo construyendo en Venezuela tejido social, canales basculantes para resolver los problemas de la gente, trayendo esperanza y convicción de que una Nueva Venezuela es posible. Este discurso fresco tiene contenido y gente de excelentísima calidad lista para dar lo mejor de sí por el país.
Siguiendo con nuestros ideales y el principio que no hay mayor verdad que la que refleja nuestra acción, hemos decidido demostrar nuestro talante democrático por medio de elecciones, abiertas, paritarias y con voto multimodal. Nos hemos concentrado en trabajar en nosotros, en nuestra estructura e institución para estar lo mejor organizado para los nuevos retos que se vienen, y seguir demostrando que con nuestras acciones estamos llamados a transformar la política en Venezuela.
Estamos ante una dura prueba y yo les pido, les imploro que no olviden por quien trabajan, por qué hacen campaña y que quieren conseguir con el cargo al que se postulan. No olviden que ya nos encontramos en una sociedad dividida, polarizada que no cree ni en sus instituciones ni en los ciudadanos con los que comparte sociedad; no olviden que estamos recreando el escenario de las primarias de la oposición, y que está en nosotros demostrar que se pueden llevar adelante contiendas electorales con respeto, consideración y compostura, sin trampas ni ventajismo; recuerden que nos jugamos la institución, y que este proceso es para sumar y no para dividir o restar; recuerden que por sobre todas las cosas, el cambio empieza en nosotros y lo que tanto reclamamos a nuestros contendores tenemos que reclamárnoslo primero a nosotros mismos, pero con mucha más vehemencia.
Un elemento fundamental en el ser del activista, es que como individuo entiende que sólo por medio de su acción puede transformar su entorno. Un activista entiende que sus acciones son transformadoras, y es así como asume la responsabilidad de su situación y no busca culpar al gobierno, o a la comunidad o a la “viveza criolla” de cómo se encuentra, sino que entiende que el mayor responsable es él, y está en sus manos vivir mejor.
Somos activistas de Voluntad Popular, asumimos la responsabilidad de nuestra situación y predicamos con el ejemplo lo que deseamos para el país. Si queremos un país unido y reconciliado, con una visión de país compartida para tener a toda la sociedad venezolana como un gran equipo, debemos empezar siendo un gran equipo aquí en Voluntad Popular.
Es normal que se creen alianzas y adversarios momentáneos, eso no es reprochable. Sí lo es que se actúe deshonrosamente, calumniando al otro y buscando con amiguismos obtener ventajas de información y de recursos para la campaña. Les digo, que los veo como espectador y parte de la maquinaria que lleva el proceso: ésta es su oportunidad de brillar, y al hacerlo, toda Voluntad Popular lo hará.
¡Sigamos siendo innovadores, sigamos siendo ejemplo, sigamos adelante, que el 10 de julio haremos historia!

miércoles, 22 de junio de 2011

Las organizaciones políticas que necesitamos

INÉDITO, escrito originalmente el 06-10-2010

Los venezolanos sabemos muy bien que tipos de organizaciones políticas no queremos. Tal vez el común de las gentes no tenga la capacidad para hacer su lista de cosas que le desagrada al ver a los partidos hacer su campaña en las calles o al dar ruedas de prensa en la televisión, pero de lo que sí se puede dar fe es que, por medio del voto, ha castigado a quien en su entender popular no merece estar en el poder. Así en las elecciones de 1998 se impuso por sobre los partidos tradicionales una oferta nueva y esperanzadora expresada en Chávez, mostrando con hechos que no era suficiente que se acordaran del pueblo sólo en épocas electorales y que las políticas públicas se enfocaran principalmente en dar apoyo circunstancial y desordenado, manejando el poder más como un objeto preciado que como un medio de solución a la problemática social.

Los años han pasado y las elecciones parecen mostrar nuevamente que la gente está tomando posición frente a las organizaciones políticas que no quieren. Este 26 de septiembre nos mostró a un país polarizado, que bien se puede interpretar como desesperanzado. Al mismo discurso victorioso de hace 12 años, recibido como la gran oportunidad de dejar en el pasado esas prácticas clientelares y populistas, sólo preocupadas a conservar el poder, no le ha quedado nada más que la vacía voz de su líder, porque todo el contenido ha quedado corroído en las acciones que día a día desde 1998 ha tomado el gobierno en la vida pública. Al lado de cada esperanza abanderada, la desilusión de la ineficiencia administrativa; al lado de cada reivindicación social, un acto de corrupción evidente y descarado que sólo le resta oportunidades a los más necesitados; al lado de la presentación de cada obra revolucionaria, el funeral de miles y miles de humildes organizados por señoras de barrio que deben llorar a sus hijos muertos, porque no encontraron el espacio para crecer y desarrollarse con salud, educación y trabajo. Ya la eterna campaña electoral, el juego político montado sobre la polarización fracasó como aglutinador de esperanzas. Al final, se descubre que es más de lo mismo que adversó al inicio, que sus prácticas son hijas del pasado.

Pero si la votación estuvo tan pareja, ¿Cómo puede decirse que perdió el chavismo? La oposición con los años se ha ido fortaleciendo en términos relativos y absolutos, ha dejado de ser “antichavista en esencia”, y ahora se organiza y existe en función de la defensa de intereses superiores, que todos los venezolanos encontramos indispensables para superar la pobreza: la reconciliación, la paz, el respeto a la pluralidad, el trabajo y la justicia social, LA UNIDAD como fórmula para alcanzar el bienestar. El organizarse en función a valores y principios nos permite hoy decir que estamos convirtiéndonos en Alternativa. Por otro lado, la abstención no afectó a la Unidad, sino por el contrario al chavismo. Hoy en día hay mucha gente no está tan segura del camino que llevamos sea el mejor, y a pesar de toda la propaganda, ya no reaccionan ante la presión y poder del gobierno, prefieren dejar de votar antes de votar por Chávez, ¿No es eso acaso una buena señal?

A pesar de lo que se crea, el poder no puede sostenerse si no cumple su palabra, si luego de esperanzar los corazones los abandona y llena de frustración. La gente se cansó de sólo recibir, de ser tratados como entes pasivos que no necesitan espacio político y que pueden ser manipulados por medio de dádivas y amenazas. No quieren el pasado y comienzan a reaccionar frente al presente. Nosotros como Alternativa, debemos seguir en el camino trazado y aprovechar las oportunidades que se abren, y a nuestro entender, eso pasa por desarrollar espacios y canales de participación. El pueblo quiere convertirse en sociedad civil, con su reconocida importancia y capacidad de acción. Al lado de las banderas de la reconciliación, la seguridad y la justicia social debe ir el desarrollo de mecanismos que tomen en cuenta la idea del ciudadano activo, creador. Porque sólo por medio del empoderamiento social, de la conciencia de que todo política pública debe dirigirse al liberar al hombre de sus cadenas (expresadas en pobreza, inseguridad, insalubridad e ignorancia) para hacer la vida que desea,  es que podremos tener por fin país donde las organizaciones políticas se encarguen de representar a la sociedad civil,  y que esta no se deje manipular más nunca por las promesas vacías de un estafador. Empoderar significa dar herramientas al hombre para que desarrolle su identidad, autonomía, y que la ejerza con responsabilidad. Una sociedad empoderada no necesitará jamás un líder fuerte para existir.

Liberalismo o Socialismo… ¿tenemos alguna otra alternativa?

Antes de la Revolución Francesa y la Ilustración, imperaba como relación social lo divino sobre lo humano, la inamovilidad del mundo y la predestinación divina. El rey era elegido y protegido por Dios y la santa palabra era irrefutable. El desarrollo de la ciencia y el humanismo abrieron las puertas al hombre y con ello se justificó grandemente el individualismo. La constitución, división de poderes y soberanía del pueblo, fueron todos resultados políticos de asimilar todas esas ideas en las prácticas sociales. En lo económico, la Revolución industrial permitió romper la profecía maltusiana y obtener sendas de crecimiento que trajeron una calidad de vida nunca antes experimentada por la humanidad en su historia. El individualismo fue arma de la revolución, la concepción del mundo que permitió que la historia experimentara cambios cualitativos importantes. Los hombres de la Edad Media no tienen punto de comparación con los hombres modernos, estos han superado el mito y roto las barreras, han demostrado que la Tierra no es el centro del Universo y que es ella quien gira en torno al Sol. El fruto del uso de la razón fue la rebelión a lo establecido.
Pero la historia no se detiene y no se estabiliza, se mueve hacia adelante con paso certero y firme, a veces lento a nuestros ojos, pero siempre está en movimiento.
No pudimos quedarnos quietos y a lo obtenido lo juzgamos. No los protagonistas históricos del momento, ni tampoco aquellos que disfrutaban de sus beneficios, sino aquella parte de la humanidad marginada, que formaba parte de la construcción de la riqueza pero no podía disfrutar de ella. Ni tampoco de la democracia, porque sólo tenían derecho a voto  aquellos que tuvieran la razón, y en este primer momento la convicción era que la razón no les pertenecía ni a los obreros, ni a las mujeres, ni a los analfabetos. Exclusión social, explotación y desigual distribución de los derechos, realidades todas que los nuevos agentes del cambio reclamaban al sistema. Ya no será el individualismo quien abandere la transformación, el ha quedado relegado al lugar del acusado. Es la época del cambio y será el desarrollo de lo Social quien dictará la pauta. Firme en críticas y observaciones pero apresurada en conclusiones la lucha social nos llevó a conflictos difíciles. No fue, como la revolución pasada, un conjunto de acciones no concordadas trabajando por el mismo fin, esta fue intencionada y dirigida, determinista y violenta. Como se esperaba, no dio resultados, fue demasiado el ego con que se estimó el cambio, no se percató que la interacción humana y social involucra millones de acciones imposibles de coordinar, de someter, de coaccionar. En la lucha por el cambio obvio los avances hechos por el individualismo e intentó suprimirlos. Fracasó, no podía haber otro destino diferente.
Sin embargo, las demandas fueron oídas y al igual que la primera revolución que permitió la entrada a la Era Moderna otra se estaba gestando. Pequeñas acciones que produjeron cambios cualitativos, el Estado Social de Derecho, el Estado de Bienestar como alternativas, y el voto universal, la justicia social y la distribución equitativa del ingreso como compromisos insoslayables fueron muestras tangibles de esos cambios. Todas estas acciones tomadas del Estado, desde el extremo jerárquico de la sociedad.
El elemento social conviviendo con el individual, una revolución construida sobre otra, tomando lo mejor de cada una. Hemos llegado al presente, somos nosotros los actores de este momento histórico. Conocemos el movimiento, la tendencia, sabemos que es indetenible. No estamos satisfechos con lo que vemos, las revoluciones que otros han protagonizado no terminan de alcanzar sus promesas. Bienestar social, justicia y equidad son sólo aspiraciones, queremos que se realicen.
Este es nuestro reto, esta será nuestra hazaña, Estamos destinados a ser los protagonistas del próximo cambio histórico, aquel que termine de hacer cuajar las contradicciones, porque conscientes estamos que los logros del pasado deben perdurar, tanto la constitución, la división de poderes y el sistema económico basado en el incentivo y esfuerzo individual, como la democracia plural, participativa e incluyente, la distribución y la justicia social.

A quitarse el velo

El discurso y las acciones de nuestro Presidente han marcado las relaciones políticas entre nosotros los ciudadanos. Con sus arengas ha logrado dividir al país en dos polos: uno chavista (fiel al personalismo, el cual se aprovecha de la enfermedad social del venezolano que ha vivido bajo el bolivarianismo, el paecismo, el monaguismo, el guzmancismo, el castrismo, el gomecismo, hasta los no menos malos betancurismo, perenismo y caldersimo); y otro polo desarticulado, diverso y plural, que por su misma heterogeneidad se descubre relativamente débil frente al primero.
Esta división ha vislumbrado en el asunto político una cuestión básica: la lucha entre quien tiene el poder y quien lo sufre. Porque luego de legitimado por los mecanismos democráticos que el sistema jurídico imperante conserva, el presidente se ha encargado de romper el contrato social primigenio y oprimir a la ciudadanía, demostrando que la relaciones políticas no son sólo de contrato/opresión, sino también de dominación/represión. Es decir, que bajo la aparente racionalidad que existe en los arreglos jurídicos, la cuestión política siempre ha sido una guerra entre los diferentes actores de la sociedad por hacerse con el poder. Ya Foucault lo decía al invertir el aforismo de Clausewitz, “La política es la continuación de la guerra por otros medios”. La verdad es, que quien detenta el poder domina, porque poderoso es quien puede imponer su voluntad, aún en contra de toda resistencia. Es por esta verdad que el poder se basa en la fuerza, y las relaciones contractuales son sólo el esfuerzo occidental por legitimar esa dominación.
Esto nos trae a otro problema: la soberanía del pueblo. Concepto amplio y ambiguo que en esencia quiere decir que el poder reside en cada individuo, cada ciudadano, quien al articularse con sus iguales, en conjunto deciden sobre lo público. Concepto que esconde bajo su intención y su espíritu una histórica lucha por crear un marco, en el cual el poder -que es siempre dominación- se limite, se controle, se legitime. La realidad es, que cuando se irrespeta los arreglos institucionales, cuando el gobierno deja de ser fiduciario del poder del pueblo y se apropia de él contra todo contrato social previo, podemos ver como la soberanía popular se desvanece y volvemos a lo más básico y primitivo del asunto político, a saber, que es una guerra en donde hay un dominador y un reprimido.
Chávez, usando las herramientas de legitimación del Estado de Derecho ha escondido la realidad última del poder: es un acto de dominación, una lucha en donde el detentor del poder reprime a quien no está dispuesto a hacer su voluntad. Chávez ha usado la soberanía del pueblo como cubierta para legitimar ante nosotros y el mundo la verdadera relación que plantea a la sociedad, una relación de dominación/represión.
Es así como de facto hemos dejado de estar en un Estado de Derecho democrático, porque democracia existe cuando la decisión de lo público es competencia de todos y existen procesos decisorios para ejecutar ese poder soberano. La democracia necesita que el poder resida en la gente para que las votaciones no sean simples actos vacios.
La realidad está viciada en su raíz porque nuestro poder ha sido usurpado. Es Chávez quien decide, es Chávez quien reprime la diversidad. No importa que todavía exista una cáscara que aparenta división de poderes y órganos independientes, porque la realidad es que el objetivo de la organización política se ha perdido, el poder lo conserva un sólo hombre, que nos domina, que nos reprime, que nos impone su voluntad.
Ya lo vemos con la violencia que arroja cada día, con las bombas pimienta que usa a reprimiendo marchas, con la elección a dedo de representantes públicos susceptibles de votación, con el irrespeto de no considerar nuestra voz para aprobar leyes, con el mensaje de odio que transmite a sus seguidores. Somos enemigos porque nos negamos a cumplir su voluntad, somos enemigos porque nos negamos a entregar lo que por convicción y tradición es nuestro, el poder que tenemos sobre nosotros mismos. Porque en su insaciable ambición lo quiere todo para sí, porque su deseo más íntimo es dejarnos sin nada.
Debemos aceptar la realidad más básica del asunto político, que estamos en una lucha por el poder, una lucha en la que la que Chávez hace uso de todos los instrumentos gubernamentales por mantenerlo. A veces vestidos de ministros como Cabello, El Aissami, Samán; o de coroneles de la GN como Benavides, pero siempre con el objetivo claro de dominar, reprimir, anular. Debemos aceptar que no se nos dará guardia y que el objetivo de ellos es destruir lo que somos y convertirnos en masa, en unos idiotas aduladores que aceptan todo sin objeción.

Inseguridad para el gobierno

Publicado originalmente en julio de 2009 en: http://futureando-blog.blogspot.com/2009/08/inseguridad-para-el-gobierno.html

El problema de la inseguridad es tan apremiante que los venezolanos lo ponen de primero en la lista de tareas pendientes del gobierno. El problema, tan delicado como complejo ha pasado por debajo de la mesa durante los diez años de gobierno del presidente Chávez. Éste ha tenido la especial virtud de hacerse la vista gorda con la inseguridad que día a día ha crecido desde su estancia en el poder. Luego de tantas quejas y reclamos de la ciudadanía, por fin los organismos gubernamentales decidieron ponerse la braga para trabajar y darse de pecho contra el hampa. ¡Santa salvación! Han pensado algunos, quienes confían aun en las acciones de Estado para resolver todos los problemas. Pero no contaban con que la inseguridad que le preocupa al gobierno es diferente a la inseguridad que denuncia diariamente toda la gente que sufre de robos, secuestros y asesinatos, no contaban con que el gobierno le teme a un arma que no es de fuego, y que la posee toda persona que se encuentra bajo su tutela, arma diferente a la que usan los delincuentes para robar y asesinar a sus víctimas; esa arma es la opinión.

El gobierno ha dispuesto de todo su poder para acabar con la inseguridad informativa, porque ha descubierto que por medio de ella la otra inseguridad (la de la integridad física, psicológica y social) se aparece tal cual es, un verdadero problema nacional. Pero no sólo la otra inseguridad se pone de manifiesto, sino también toda aquella inmensa cantidad de ideas y opiniones divergentes al pensamiento rojo y doctrinario del partido único de gobierno.

Luchará contra la delincuenciamediática en vez de luchar contra la que cuenta con armas de fuego y azota los barrios, calles y avenidas, que no es mediática sino directa, tangible y destructiva. El gobierno, ha descubierto en la libertad de expresión la verdadera fuente del delito y por ello está haciendo todo lo posible para destruirla. No se contenta con redactar leyes que tipifiquen el delito mediático, sino que cierra y clausura medios de comunicación. No se contenta con negar la concesión de RCTV y cerrar emisoras por supuestas “desavenencias administrativas”, y ahora va detrás de otras 240 emisoras de radio y Globovisión, demostrando que es más importante para el régimen la diversidad de pensamiento que la vida de las personas que viven bajo su poder.

Y es que mientras el país se desangra en la más cruda violencia, mientras madres y padres a diario deben llorar sus hijos asesinados, mientras que todos los habitantes vivimos en una continua zozobra por lo que nos pueda pasar, a nuestro presidente sólo le preocupa lo que se pueda opinar de él y de sus ideas. Como a lo largo de 10 años no ha logrado la imposible misión de destruir la diversidad de pensamiento que es natural de la existencia humana, se ha puesto a la tarea de destruir los medios por los cuales se canaliza esa diversidad. Lo importante para él es que se siga su guión, no que se haga con convicción, miedo o coerción. Lo importante para él es destruir nuestra dignidad y convertirnos en masa, que entrega sus cualidades humanas y posibilidades de ser al líder, quien sabe lo que es mejor para todos.

Un gobierno no puede ser democrático si le teme a las opiniones de sus ciudadanos. Un gobierno no puede ser democrático si se sacrifica la pluralidad y diversidad de pensamiento por una mal llamada “Revolución”. La libertad de expresión es un valor fundamental dentro del juego político democrático, indispensable para la vivir plenamente como ciudadanos que desean un mejor país y que tienen la capacidad para construirlo.

¡No seamos títeres dentro de esta frenética y ridícula obra teatral, despertemos y reclamemos lo que por derecho, historia, tradición y convicción es nuestro, luchemos porque se respete nuestra libertad!

La libertad: nuestro destino inexorable

Publicado originalmente en julio de 2009 en: http://futureando-blog.blogspot.com/2009/08/el-hombre-medio-se-encuentra-rodeado-de.html 
“… [El] hombre medio (…) Se encuentra rodeado de instrumentos prodigiosos, de medicinas benéficas, de Estados previsores, de derechos cómodos. Ignora, en cambio, lo difícil que es inventar estas medicinas e instrumentos y asegurar para el futuro su producción; no advierte lo inestable que es la organización del Estado, y apenas siente dentro de sí obligaciones. Este desequilibrio lo falsifica, le vicia en su raíz de ser viviente, haciéndole perder contacto con la sustancia misma de la vida, que es absoluto peligro, radical problematismo”

Estas fueron palabras de Gasset (1929) cuando reflexionaba acerca del porvenir de Europa. Se daba cuenta que las nuevas generaciones disfrutaban la comodidad que la lucha intelectual había alcanzado, olvidándose de los sacrificios y los años que estas luchas implicaron. En este desdén que las nuevas generaciones han tenido acerca de las bases de nuestra organización social actual se encuentra la semilla de la presente crisis.


El problema de la libertad es que luego de alcanzada se ha menospreciado. En la historia han coexistido distintas corrientes: la independencia de Latinoamérica y los propios procesos de Europa y EEUU con la realidad social de las gentes de nuestro subcontinente. La lucha por la libertad se inició mucho antes de que fueran nuestras tierras descubiertas, y al sentirnos oprimidos por el yugo español nos asimilamos a sus principios. Reconocido está que hasta que no se siente internamente la opresión no se reclama, y es por eso que fueron los independentistas los que con el nombre “Libertad” embanderaron sus campañas.

Al sentirnos oprimidos por este nuevo devenir reaccionamos y entendemos que la libertad no era sólo el deslastrarnos del control de la Corona. Entendemos que la libertad es un valor mucho más amplio e incluyente, infinitamente íntimo y abstracto. Se encuentra en cada aspecto de nuestra existencia y reclama de nosotros la más fiel vigilancia. Es delicada y fina, quebrantable por cualquier flanco, porque en la más pequeña agresión al derecho del individuo de ser según sus designios, en la más simple violencia a nuestra voluntad en tanto no agresora de otras voluntades, se descubre la fragilidad del más bello ideal humano.

En el presente los nuevos líderes mesiánicos –Chávez, Morales, Correa- se acongojan del sistema político heredado, promueven su remoción y proponen radicalizarnos. Sus seguidores se suman a sus arengas olvidándose que la historia se construyó de otra manera. Tanto unos como otros representan ese hombre medio de Gasset, aquel que disfruta de los beneficios de la libertad y al mismo tiempo atenta contra su existencia. Desconocen que antes de la justicia social se necesita un respeto irrestricto a la individualidad. Porque sólo se puede redistribuir cuando existe algún producto que dividir, y sólo existe producto en la medida que se crea. La riqueza sólo se crea cuando existe libertad para cada persona, y así ésta explote su capacidad creativa. Justicia social sólo podrá tener cabida cuando cada quien tenga el espacio de creer en lo que quiera y profesar lo que desee. Verdadera igualdad habrá cuando cada quien tenga la misma consideración que otro sin importar su origen, raza, sexo o afinidad sexual.

No en vano la lucha por la libertad ha sido tan costosa, no hay duda que es inapreciable. La reforma que más avanzaría en la causa de la libertad en Latinoamérica es la lucha consecuente contra ésta nueva moral que los líderes mesiánicos nos pretenden inculcar, es recordar que todo nuestro presente se levanta sobre la lucha por ella, es lucharla con la misma ferocidad que William Wallace en Corazón Valiente, al cual ninguna tortura apaciguó, ningún Dios y Rey detuvo, y justo antes de morir llevó a lo alto el más excelso de los valores humanos: LIBERTAD. Debemos levantarnos contra estos líderes y recitar a Gasset:

“Todos saben que más allá de las justas críticas con que se combaten las manifestaciones del liberalismo queda la irrevocable verdad de este, una verdad que no es teórica, científica, intelectual, sino deun orden radicalmente distinto y más decisivo que todo eso –a saber, una verdad de destino” (Ortega y Gasset, 1929, La rebelión de las masas)
Nuestro destino es ser libres, eso es inexorable.