Inédito
Este artículo nace como respuesta
a lo escrito por un amigo (puede revisarse en: http://venezuelaencaidalibre.blogspot.com/2013/03/socialismo-es-realmente-donde-nos.html).
En su escrito, mi amigo argumenta que el Socialismo del Siglo XXI parece no
está claro aun para sus propios promotores, y que al no existir formas claras
de evaluar el progreso de la transformación hacia este socialismo (ni metas, ni
indicadores, ni planes claros que se fundamenten en la teoría marxista sobre el
control de los medios de producción), podemos terminar en un lugar que ni es
Socialismo del Siglo XXI, ni es capitalismo, “pudiendo conducir esto a un
sistema indeseable, incluso para los propios promotores de la Transformación
Revolucionaria”.
A pesar de que concuerdo contigo
acerca de la poca claridad con la que los voceros y figuras venezolanas
responsables de la transformación revolucionaria han conducido "La
Revolución", sobre todo en la demostración clara de cómo llegar a esa
sociedad más humana y progresista, si percibo un modelo transformándose. El tránsito
de la propiedad de los medios de producción que se está dando entre los grandes
capitalistas y el Estado, dejando por fuera de la ecuación nuevamente a los más
desposeídos, es una manifestación clara de un cambio en la lógica económica.
Por otro lado, el conglomerado de leyes que se han aprobado y puesto en
vigencia sobre el Estado Comunal, y su clara desvinculación con el proyecto de
país defendido en la constitución de 1999, habla de un tránsito no lineal a un
modelo no causístico de las condiciones sociales hoy, es decir, que se pretende
avanzar hacia la transformación por medio de la disrupción, y no como un tránsito
natural a un nuevo estadio económico, político social para Venezuela. Creo que
ahí se encuentra el fondo de la Revolución, y que en el Estado Comunal se
pueden entrever las bases del Socialismo del Siglo XXI.
Antes de adentrarme en mi tesis,
me gustaría profundizar sobre 2 ideas que quedan del escrito de mi
amigo y son las bases de mi exposición:
1. Todo
indica que los promotores revolucionarios no son precisos acerca de cómo quieren
alcanzar el Socialismo del Siglo XXI. Estoy de acuerdo con esta idea, pero
no creo que su falta de rigor se deba a que los promotores del Socialismo del
Siglo XXI desconocen el cómo lo quieren alcanzar. Creo, más bien, que no
tienen interés en precisarlo.
2. Los
resultados de esta transición puede que sean indeseables incluso para ellos.
Aquí no estoy de acuerdo. Concibo más bien estos últimos 14 años como una
marcha lenta hacia la destrucción del Estado liberal democrático, y esta marcha
la entienden los promotores del Socialismo del Siglo XXI como un fin político
que puede tener costos económicos y sociales asociados al alcance de este fin.
Que la desigualdad no haya disminuido como esperaban, o que la inflación se
haya conservado alta, son costos asociados a la victoria política de mantener y
acrecentar el poder del partido y el buró político dominante.
Mi tesis: Concibo estos 14 años como la fase preliminar a la Revolución. Preliminar porque todo lo realizado por el gobierno se ha enfocado en preparar las condiciones para la imposición del Socialismo del Siglo XXI. La política económica y social de
los últimos 14 años han sido una respuesta a la coyuntura política concentrada
en mantener y acrecentar el poder del equipo dominante, pero atacando la base
cultural del sistema y destruyendo a los potenciales adversarios. Es así como
los idearios y cabecillas promotores del Socialismo del Siglo XXI en Venezuela
no sienten la preocupación de hacer explícito su modelo, porque no creen en
mecanismos democráticos para la implantación del socialismo. Siento más bien
que se trata de preparar las bases para una imposición (por la fuerza, sin
diálogo, como se hace siempre en una revolución) del Socialismo.
Visto desde esta perspectiva, los
planes hasta ahora esbozados y compartidos son más aspiracionales que la
definición franca de un derrotero de acción. Y es lógico que sea así, porque si
como promotor de un ideal revolucionario, que pretende cambiar las formas
clásicas de dominación y conoces que los actores dominantes no permitirán este
ideal, entiendes que la única forma de alcanzar tu ideal es por medio del
control político absoluto, que se alcanza por medio de la imposición y la fuerza
(clásica concepción marxista, y que se avala en la historia de la Revolución Cubana).
Pero como promotor, entiendes al mismo tiempo que los ideales demócratas tienen
un gran asidero en la sociedad, entonces sabes que no puedes hacer explícito tu
plan. Esta opinión -personalísima por demás- se soporta sobre el propio
tránsito de Chávez al poder. El siempre fue un hombre convencido del uso de la
fuerza para el alcance del poder, pero por esta vía fracasó. Al tener éxito
respetando los canales institucionales y ejercer poder desde una estructura
burocrática producto del estado liberal burgués, la única forma posible que le
queda de implantar su proyecto es destruyendo poco a poco la institucionalidad
liberal del Estado, fortaleciendo la imagen personal del líder y sustrayendo
poder a las potenciales resistencias.
Si este fuera el caso, el
proyecto de poder, el Socialismo del Siglo XXI, debe encontrarse más en las
formas disruptivas del gobierno y no en los canales institucionales. Lo que
quiero decir, es que dan más información sobre el Socialismo del Siglo XXI
aquellos elementos del gobierno que van claramente contra el Estado de Derecho
actual venezolano. Así, todas las leyes que contrarían a la constitución y que
avalan la construcción del Estado Comunal, dan más información del proyecto
socialista que lo que se puede encontrar en el Plan de Gobierno (ojo, el Plan
de Gobierno si es valioso en el sentido que ofrece información acerca del
"Qué" del ideario socialista, pero da muy poca información acerca del
"Cómo" y a falta de eso es imposible descubrir todo el discurso
revolucionario, o tener precisión sobre el Socialismo del Siglo XXI).
Finalmente, esta tesis que hasta
ahora adelanto encontraría evidencia en los últimos acontecimientos. La muerte
de Chávez se ha manejado con un componente altamente simbólico, cargado de
emocionalidad que busca conectar a todo el pueblo, a la sociedad, directamente
con Chávez. Esta conexión, religiosa, divina, se pretende imponer sobre la
institucionalidad democrática, así, el proyecto revolucionario debe avanzar,
incluso si encuentra en su camino a una institucionalidad que se le opone.
Como conclusión, puedo estar de
acuerdo con tu escrito Guillermo, pero menosprecio el hecho de que no estén
explícitos los fundamentos del Socialismo del Siglo XXI, porque no considero
que haya sido un desliz, si no, por el contrario, lo entiendo como la afirmación
de un proyecto político que encuentra enemigos en una sociedad claramente
moderna, con una cultura global, que no aceptaría la imposición de un modelo
que necesite destruir la institucionalidad actual para existir.
Los venezolanos creemos
profundamente en la democracia, y no la entendemos fuera de la
institucionalidad del Estado liberal, y eso hoy es un gran obstáculo para los
promotores del Socialismo del Siglo XXI, y creo que estos 14 años que vivimos con Chávez, han sido el tránsito lento para la implantación del Socialismo. No puedo afirmar que haya culminado esta fase preliminar, pero si puedo afirmar que ahora, sin Chávez, no les queda otra opción que avanzar sin máscaras a la imposición de su sistema.