Reseña de trabajo presentado para cumplir con la materia: Economía Política del Petróleo, cursando la MGP del IESA en junio de 2013.
Resumen
Utilizando como evidencia los eventos históricos de la relación entre el Estado venezolano y las empresas petroleras, se presenta la economía política de la industria petrolera y el Estado. Además, se modela la pugna a los largo de la historia venezolana entre la captación de renta y la producción petrolera, teniendo como principal causa de la inconsistencia dinámica la preferencia de los actores políticos en disfrutar los beneficios de corto plazo y evitar los costos cuando estos se manifiestan. Finalmente se presentan las condiciones actuales de la industria y se plasman los retos que deben enfrentar los hacedores de política en los próximos tiempos.
Secciones del artículo:
Inicios de la industria petrolera: Formación de la visión normativa de la relación Petróleo-Estado-Sociedad en el pensamiento político venezolano sintetizada en:
1. Es necesario aumentar la participación del Estado en los ingresos petroleros, ya sea por la vía fiscal, ya sea por la participación directa en el negocio petrolero.
2. Es necesario fortalecer la capacidad regulatoria y técnica del Estado a fin de poder participar activamente en la industria petrolera.
3. Es necesario fortalecer otros sectores de la economía y la sociedad venezolana a partir de los ingresos de la industria petrolera, sobre todo porque esta industria está condenada a desaparecer.
Estas ideas se pueden sintentizar en "el petróleo para los venezolanos" y la "siembra petrolera". Al mismo tiempo, el desarrollo de las primeras relaciones entre el Estado y las trasnacionales para la exploración y explotación del petróleo, basadas en el desconocimiento y en la inexistencia de recursos propios gubernamentales para la inversión en exploración y desarrollo de la industria por parte de Venezuela. Acerca de la regulación de las concesiones de minas, ya en 1904, se concebía un tratamiento especial al petróleo por que “mientras en el caso de la mayoría de los minerales primero se descubre la mina y luego se realizan las inversiones, en el caso del petróleo las inversiones previas al descubrimiento son cuantiosas, por lo que nadie las realizaría sin tener la seguridad de que podría disponer de la riqueza encontrada” (Mayobre, 2010).
Ley de hidrocarburos de 1943: Aumento de la participación del Estado en los excedentes petroleros, sin embargo, las empresas operadoras tuvieron incentivos para seguir aumentando la producción. Según nos cuenta Espinasa (2006), la producción de crudo en Venezuela entre 1943 y 1958 se incrementó en 5 veces, de 500.000 barriles diarios a 2.500.000, a pesar de la política de Cero Concesiones promovido por el gobierno nacional a partir del trienio adeco (1945-1948).
La nacionalización: La pugnacidad presente entre el Estado y PDVSA parece haberse balanceado a favor del Estado, una vez evaluamos la variación de la producción e inversión desde la nacionalización en 1976 y la celebración de nuevos convenios operativos en los años 90. La inversión, aunque espasmódica durante ese periodo, permitió aumentar las reservas probadas. Al mismo tiempo la producción decayó continuamente hasta casi alcanzar la cifra de 1.700.000 de barriles diarios, validando la tesis rentista de la maximización de la renta por barril en lugar de aumentos sucesivos en la producción.
Apertura de los años 90: Época de gran estrechez fiscal y de disponibilidad de recursos para la inversión por parte del Estado, llevó al estancamiento de la producción. Por otro lado, la caída de los precios del petróleo hacia inviable una recuperación llevada adelante sólo por el Estado. Como resultado de la apertura, la inversión anual se incrementó continuamente entre los años 1990 y 1996 y la producción se incrementó casi en un 1.000.000 de barriles en el mismo periodo.
Realidad de la industria desde el año 2000: El incremento sostenido de los precios del petróleo desde el año 2000, teniendo una tendencia mucho más acentuada al alza a partir del 2004, alteró rápidamente los incentivos del gobierno. Las condiciones bajo las cuales se habían establecidos los convenidos resultaban poco provechosas para el Estado. En ese sentido, en el año 2001 se reforma la Ley de Hidrocarburos del año 1943, teniendo como modificación principal que el Estado obligatoriamente debe tener más del 50% de participación en las empresas mixtas que se constituyan para las actividades económicas relacionadas a los hidrocarburos. Esta ley entra abruptamente en vigencia en el año 2005, forzando la creación de empresas mixtas en base a los antiguos convenios operativos que existían con las transnacionales. De igual forma, los proyectos de la Faja del Orinoco pasaron a constituirse en empresas mixtas en octubre del 2007. Como el precio del petróleo siguió subiendo en los siguientes años, el gobierno tuvo incentivos para seguir capturando renta y creó las leyes de Ganancias Exorbitantes de los años 2008 y 2011, capturando hasta el 95% de los excedentes petroleros. Entre 2009 y 2011 Venezuela certificó sus reservas haciéndose de las reservas probadas más grandes del mundo. Sin embargo, a la tasa de extracción actual tiene cerca de 290 años de producción. En este nuevo contexto, con increíbles reservas probadas, el gobierno tiene nuevamente incentivos para captar capital internacional. Sin embargo, debido a sus recientes acciones, tendrá que lidiar con los costos reputacionales que le ofrece su propio comportamiento en el pasado.
Artículo completo
Artículos y pensamientos provenientes de mis intereses, lecturas y trabajo diario. Compartirlo sólo por compartirlo no tiene sentido. Si te animas a comentarlo adelante! Deliberar es otra forma de crecimiento
martes, 4 de febrero de 2014
lunes, 27 de enero de 2014
El fenómeno del "cadivismo" se repetirá si no se ataca el problema de fondo
Reseña de Globovisión sobre entrevista del 6 de noviembre de 2013
Para ver la entrevista link: http://www.dailymotion.com/video/x16wgl7_economista-el-fenomeno-del-cadivismo-se-repetira-si-no-se-ataca-el-problema-de-fondo_news#from=embediframe
Economista: El fenómeno del "cadivismo" se... by Globovision
Para ver la entrevista link: http://www.dailymotion.com/video/x16wgl7_economista-el-fenomeno-del-cadivismo-se-repetira-si-no-se-ataca-el-problema-de-fondo_news#from=embediframe
Economista: El fenómeno del "cadivismo" se repetirá si no se ataca el problema de fondo
Economista: El fenómeno del "cadivismo" se... by Globovision
El economista Anderson Gómez analizó este miércoles en +Noticias las medidas económicas anunciadas por el presidente Nicolás Maduro.
Indicó que el control de precios no es la medida correcta para el buen funcionamiento de la economía. Advirtió que como país petrolero Venezuela tiene un gran flujo de dólares que se pueden utilizar para las importaciones o para hacer que suban los precios.
Sobre la creación de un centro de manejará todo lo relacionado con las importaciones, el economista dijo que "la reestructuración burocrática no ataca el problema de fondo que es el diferencial entre el dólar oficial y el paralelo".
Aseguró que "el cadivismo se va a repetir si no se ataca el problema de fondo". Agregó que el venezolano actúa de manera intuitiva en lo que respecta al manejo de sus finanzas, por esta razón, señala que "hay un empujón al consumo porque no se sabe lo que va a pasar mañana".
Señaló que con las declaraciones del Presidente, "no se genera calma en la población" e indicó que las polìticas que maneja el Gobierno están totalmente alejadas de lo que debe realizarse teóricamente hablando.
Gómez dijo que mientras más se retrasen las medidas económicas necesarias es más difícil, tanto para el Gobierno como para la población.
Indicó que el control de precios no es la medida correcta para el buen funcionamiento de la economía. Advirtió que como país petrolero Venezuela tiene un gran flujo de dólares que se pueden utilizar para las importaciones o para hacer que suban los precios.
Sobre la creación de un centro de manejará todo lo relacionado con las importaciones, el economista dijo que "la reestructuración burocrática no ataca el problema de fondo que es el diferencial entre el dólar oficial y el paralelo".
Aseguró que "el cadivismo se va a repetir si no se ataca el problema de fondo". Agregó que el venezolano actúa de manera intuitiva en lo que respecta al manejo de sus finanzas, por esta razón, señala que "hay un empujón al consumo porque no se sabe lo que va a pasar mañana".
Señaló que con las declaraciones del Presidente, "no se genera calma en la población" e indicó que las polìticas que maneja el Gobierno están totalmente alejadas de lo que debe realizarse teóricamente hablando.
Gómez dijo que mientras más se retrasen las medidas económicas necesarias es más difícil, tanto para el Gobierno como para la población.
martes, 3 de septiembre de 2013
Renta petrolera y desarrollo
martes 3 de septiembre de 2013 12:00 AM
Como sociedad que se encuentra en un punto distante del nivel que disfrutan los países del primer mundo, los venezolanos aspiramos progresar, desarrollarnos. Las nociones contemporáneas de desarrollo exigen que los ciudadanos puedan tener la vida que tienen razones para valorar, es decir, cuenten con las herramientas para poder alcanzar una alta calidad de vida, pero al mismo tiempo tengan la libertad de buscar las metas que ellos mismos definan. Estos dos componentes, bienestar y libertad son fundamentales para el progreso.
Una triste realidad se cierne sobre Venezuela en este sentido. Desde siempre se ha defendido que el Gobierno administre la renta petrolera para generar bienestar, pero se le ha dejado la discrecionalidad de uso, resultando la distribución de la renta solo en aquellos que manifiesten su apoyo a quienes transitoriamente detentan el poder. Puede que esta distribución llegue a algunos que de verdad lo necesitan, pero claramente llega solo a aquellos que entregan su libertad política. A todas luces no se puede alcanzar progresar como país si se obliga a la población a renunciar a su libertad a cambio de bienestar, ya que tanto la libertad como el bienestar son constituyentes del desarrollo.
Transferir la propiedad de la renta petrolera a sus legítimos dueños, los venezolanos, parece ser una propuesta que resuelve el problema estructural del sistema rentista venezolano, que impide alcanzar el desarrollo. La transferencia de propiedad se manifiesta en la distribución directa de la renta, es decir, los venezolanos reciben todos los ingresos del petróleo y después estos pagan parte del ingreso al Estado por medio de impuestos para financiar al Gobierno. El resto del ingreso se ahorra, pudiéndose usar los intereses generados para gastos como educación y salud, contándose con recursos para dar herramientas de progreso al tiempo que se rompe la trampa de pan por poder.
Sin embargo, la presentación de la propuesta tropieza con opiniones como: "los venezolanos no estamos listos para recibir directamente los recursos del petróleo porque lo gastaríamos en ropa y caña". "Aunque es una buena idea, las misiones tienen una alta penetración en la población, por lo que proponer un mecanismo alternativo de distribución de la renta es completamente inviable".
Una reciente investigación del IESA basada la encuesta en 1.030 personas de la Gran Caracas, encuentra que los venezolanos prefieren la distribución directa a cualquier otra alternativa de distribución de la renta petrolera (a pesar de la existencia de las misiones), siempre y cuando ésta pueda usarse para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, evidenciándose la viabilidad de esta propuesta.
Aspirar alcanzar una sociedad desarrollada obliga a abrir el debate sobre la administración de la renta petrolera. Ante la realidad del Estado terrateniente con distribución discrecional, se ofrece la propuesta de ciudadanos propietarios, con distribución universal y directa de la renta, sólo para fines valiosos.
Una triste realidad se cierne sobre Venezuela en este sentido. Desde siempre se ha defendido que el Gobierno administre la renta petrolera para generar bienestar, pero se le ha dejado la discrecionalidad de uso, resultando la distribución de la renta solo en aquellos que manifiesten su apoyo a quienes transitoriamente detentan el poder. Puede que esta distribución llegue a algunos que de verdad lo necesitan, pero claramente llega solo a aquellos que entregan su libertad política. A todas luces no se puede alcanzar progresar como país si se obliga a la población a renunciar a su libertad a cambio de bienestar, ya que tanto la libertad como el bienestar son constituyentes del desarrollo.
Transferir la propiedad de la renta petrolera a sus legítimos dueños, los venezolanos, parece ser una propuesta que resuelve el problema estructural del sistema rentista venezolano, que impide alcanzar el desarrollo. La transferencia de propiedad se manifiesta en la distribución directa de la renta, es decir, los venezolanos reciben todos los ingresos del petróleo y después estos pagan parte del ingreso al Estado por medio de impuestos para financiar al Gobierno. El resto del ingreso se ahorra, pudiéndose usar los intereses generados para gastos como educación y salud, contándose con recursos para dar herramientas de progreso al tiempo que se rompe la trampa de pan por poder.
Sin embargo, la presentación de la propuesta tropieza con opiniones como: "los venezolanos no estamos listos para recibir directamente los recursos del petróleo porque lo gastaríamos en ropa y caña". "Aunque es una buena idea, las misiones tienen una alta penetración en la población, por lo que proponer un mecanismo alternativo de distribución de la renta es completamente inviable".
Una reciente investigación del IESA basada la encuesta en 1.030 personas de la Gran Caracas, encuentra que los venezolanos prefieren la distribución directa a cualquier otra alternativa de distribución de la renta petrolera (a pesar de la existencia de las misiones), siempre y cuando ésta pueda usarse para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, evidenciándose la viabilidad de esta propuesta.
Aspirar alcanzar una sociedad desarrollada obliga a abrir el debate sobre la administración de la renta petrolera. Ante la realidad del Estado terrateniente con distribución discrecional, se ofrece la propuesta de ciudadanos propietarios, con distribución universal y directa de la renta, sólo para fines valiosos.
martes, 11 de junio de 2013
¡Vamos Vinotinto! A cumplir el sueño de verte en un Mundial
Nadie Puede Vencer a quien no se rinde
Hace instantes terminó el juego de Venezuela contra Uruguay. Empatados en la 5ta posición, ahora pendemos de un hilo para ir al Mundial 2014.
Por primera vez en mucho tiempo revivo la vibrante experiencia de tener la piel de gallina al escuchar mi himno nacional. Casi 40.000 almas cantando al unísono nuestra canción patria, reconociendo implícitamente aquella creencia que el enemigo común une, pero también reconociendo que aun tenemos símbolos que perpetran cualquier división tonta, y que nos hace sentir en la carne que todos tenemos razones para luchar juntos porque somos un mismo pueblo.
Un partido acabado que deja un amargo sabor de boca. Muy rudo y poco vistoso, resultado de la estrategia de directores técnicos enfocados en conseguir resultados más que en dar buen espectáculo. Uruguay apostó a sus grandes figuras y a resguardarse en el arco. Venezuela a dominar la pelota y buscar el juego. Es decir, meto gol y me encierro como una fiera entorno a mi arquero; toco la pelota, centro y espero un cabezazo-gol. Se dio el primero. Listo, se acabó.
Hay quienes critican que Venezuela no le buscó la vuelta, que ante tan buena defensa aérea debimos hacer tiros a distancia, buscar combinaciones, pero Farías sólo le apostó al cabezazo y al tiro libre. y, ¿Eso estuvo malo? Teniendo 2 elementos presentes: 1) La mitad de todos los goles que ha alcanzado Venezuela en la eliminatoria han sido por cabezazos y tiros libres (4 goles de cabeza y un tiro libre). 2) Venezuela no tiene un potente ataque (apenas 10 goles en 14 partidos, casi el peor score goleador de las eliminatorias, sólo superados por Paraguay, que va de último). Es obvio que debes apostar a tu fuerte, el balón parado. Con esto no pretendo apoyar a Farías, pero si quiero dejar sobre la mesa las condiciones que existen y deben considerarse para plantarse un partido y aspirar ganarlo.
Lo que si puedo apoyar de lo que vi hoy fue el espíritu de lucha. Ninguno de los once en la cancha dejó morir su camiseta Vinotinto. Lo dieron todo, y el hecho de haber apostado al ataque, demuestra una actitud activa por transformar el marcador y me llena de orgullo y alivio. Por que, obviando nuestras falencias -y a pesar de ellas- acorralamos a un equipo que hasta hace nada estuvo en el ranking mundial entre los 10 mejores del mundo, además de ser el actual campeón de la Copa Ameríca, y 4to lugar de la Copa Mundial del 2010.
No hay que ser pesimistas, aun no estamos descalificados. Chile, Perú y Uruguay (nuestros rivales directos) deben enfrentar en 5 partidos a los mejores equipos de las eliminatorias (Argentina, Colombia y Ecuador). Por nuestra parte aun tenemos la oportunidad de batir a 2 de estos equipos en la cancha (Chile y Perú). Si corremos con un riesgo, si no ganamos TODOS nuestros próximos partidos entramos en la difícil situación de depender de otros para llegar al Mundial. Por eso, desde hoy apelo al gran talento argentino, colombiano y ecuatoriano para que nos hagan ese milagro, y batan sin piedad a nuestros rivales directos. Maquiavelo decía que todos los grandes hombres siempre necesitan de sólo 2 atributos para triunfar: Virtud y Fortuna. Virtud para ganar lo que queda. Fortuna para que las condiciones que no están a nuestro alcancen se presenten.
Más allá de esto puedo afirmar que me voy a dormir tranquilo si mi equipo Vinotitnto sigue jugando con este espíritu de lucha vivo, de garra, entrega, que no da nada por sentado. Por que, después de todo, Nadie puede vencer a quien no se rinde
¡Vamos Vinotinto! A cumplir el sueño de verte en un Mundial
Hace instantes terminó el juego de Venezuela contra Uruguay. Empatados en la 5ta posición, ahora pendemos de un hilo para ir al Mundial 2014.
Por primera vez en mucho tiempo revivo la vibrante experiencia de tener la piel de gallina al escuchar mi himno nacional. Casi 40.000 almas cantando al unísono nuestra canción patria, reconociendo implícitamente aquella creencia que el enemigo común une, pero también reconociendo que aun tenemos símbolos que perpetran cualquier división tonta, y que nos hace sentir en la carne que todos tenemos razones para luchar juntos porque somos un mismo pueblo.
Un partido acabado que deja un amargo sabor de boca. Muy rudo y poco vistoso, resultado de la estrategia de directores técnicos enfocados en conseguir resultados más que en dar buen espectáculo. Uruguay apostó a sus grandes figuras y a resguardarse en el arco. Venezuela a dominar la pelota y buscar el juego. Es decir, meto gol y me encierro como una fiera entorno a mi arquero; toco la pelota, centro y espero un cabezazo-gol. Se dio el primero. Listo, se acabó.
Hay quienes critican que Venezuela no le buscó la vuelta, que ante tan buena defensa aérea debimos hacer tiros a distancia, buscar combinaciones, pero Farías sólo le apostó al cabezazo y al tiro libre. y, ¿Eso estuvo malo? Teniendo 2 elementos presentes: 1) La mitad de todos los goles que ha alcanzado Venezuela en la eliminatoria han sido por cabezazos y tiros libres (4 goles de cabeza y un tiro libre). 2) Venezuela no tiene un potente ataque (apenas 10 goles en 14 partidos, casi el peor score goleador de las eliminatorias, sólo superados por Paraguay, que va de último). Es obvio que debes apostar a tu fuerte, el balón parado. Con esto no pretendo apoyar a Farías, pero si quiero dejar sobre la mesa las condiciones que existen y deben considerarse para plantarse un partido y aspirar ganarlo.
Lo que si puedo apoyar de lo que vi hoy fue el espíritu de lucha. Ninguno de los once en la cancha dejó morir su camiseta Vinotinto. Lo dieron todo, y el hecho de haber apostado al ataque, demuestra una actitud activa por transformar el marcador y me llena de orgullo y alivio. Por que, obviando nuestras falencias -y a pesar de ellas- acorralamos a un equipo que hasta hace nada estuvo en el ranking mundial entre los 10 mejores del mundo, además de ser el actual campeón de la Copa Ameríca, y 4to lugar de la Copa Mundial del 2010.
No hay que ser pesimistas, aun no estamos descalificados. Chile, Perú y Uruguay (nuestros rivales directos) deben enfrentar en 5 partidos a los mejores equipos de las eliminatorias (Argentina, Colombia y Ecuador). Por nuestra parte aun tenemos la oportunidad de batir a 2 de estos equipos en la cancha (Chile y Perú). Si corremos con un riesgo, si no ganamos TODOS nuestros próximos partidos entramos en la difícil situación de depender de otros para llegar al Mundial. Por eso, desde hoy apelo al gran talento argentino, colombiano y ecuatoriano para que nos hagan ese milagro, y batan sin piedad a nuestros rivales directos. Maquiavelo decía que todos los grandes hombres siempre necesitan de sólo 2 atributos para triunfar: Virtud y Fortuna. Virtud para ganar lo que queda. Fortuna para que las condiciones que no están a nuestro alcancen se presenten.
Más allá de esto puedo afirmar que me voy a dormir tranquilo si mi equipo Vinotitnto sigue jugando con este espíritu de lucha vivo, de garra, entrega, que no da nada por sentado. Por que, después de todo, Nadie puede vencer a quien no se rinde
¡Vamos Vinotinto! A cumplir el sueño de verte en un Mundial
domingo, 10 de marzo de 2013
14 años acomodando el terreno para la verdadera Revolución Socialista
Inédito
A pesar de que concuerdo contigo acerca de la poca claridad con la que los voceros y figuras venezolanas responsables de la transformación revolucionaria han conducido "La Revolución", sobre todo en la demostración clara de cómo llegar a esa sociedad más humana y progresista, si percibo un modelo transformándose. El tránsito de la propiedad de los medios de producción que se está dando entre los grandes capitalistas y el Estado, dejando por fuera de la ecuación nuevamente a los más desposeídos, es una manifestación clara de un cambio en la lógica económica. Por otro lado, el conglomerado de leyes que se han aprobado y puesto en vigencia sobre el Estado Comunal, y su clara desvinculación con el proyecto de país defendido en la constitución de 1999, habla de un tránsito no lineal a un modelo no causístico de las condiciones sociales hoy, es decir, que se pretende avanzar hacia la transformación por medio de la disrupción, y no como un tránsito natural a un nuevo estadio económico, político social para Venezuela. Creo que ahí se encuentra el fondo de la Revolución, y que en el Estado Comunal se pueden entrever las bases del Socialismo del Siglo XXI.
Antes de adentrarme en mi tesis, me gustaría profundizar sobre 2 ideas que quedan del escrito de mi amigo y son las bases de mi exposición:
Visto desde esta perspectiva, los planes hasta ahora esbozados y compartidos son más aspiracionales que la definición franca de un derrotero de acción. Y es lógico que sea así, porque si como promotor de un ideal revolucionario, que pretende cambiar las formas clásicas de dominación y conoces que los actores dominantes no permitirán este ideal, entiendes que la única forma de alcanzar tu ideal es por medio del control político absoluto, que se alcanza por medio de la imposición y la fuerza (clásica concepción marxista, y que se avala en la historia de la Revolución Cubana). Pero como promotor, entiendes al mismo tiempo que los ideales demócratas tienen un gran asidero en la sociedad, entonces sabes que no puedes hacer explícito tu plan. Esta opinión -personalísima por demás- se soporta sobre el propio tránsito de Chávez al poder. El siempre fue un hombre convencido del uso de la fuerza para el alcance del poder, pero por esta vía fracasó. Al tener éxito respetando los canales institucionales y ejercer poder desde una estructura burocrática producto del estado liberal burgués, la única forma posible que le queda de implantar su proyecto es destruyendo poco a poco la institucionalidad liberal del Estado, fortaleciendo la imagen personal del líder y sustrayendo poder a las potenciales resistencias.
Si este fuera el caso, el proyecto de poder, el Socialismo del Siglo XXI, debe encontrarse más en las formas disruptivas del gobierno y no en los canales institucionales. Lo que quiero decir, es que dan más información sobre el Socialismo del Siglo XXI aquellos elementos del gobierno que van claramente contra el Estado de Derecho actual venezolano. Así, todas las leyes que contrarían a la constitución y que avalan la construcción del Estado Comunal, dan más información del proyecto socialista que lo que se puede encontrar en el Plan de Gobierno (ojo, el Plan de Gobierno si es valioso en el sentido que ofrece información acerca del "Qué" del ideario socialista, pero da muy poca información acerca del "Cómo" y a falta de eso es imposible descubrir todo el discurso revolucionario, o tener precisión sobre el Socialismo del Siglo XXI).
Finalmente, esta tesis que hasta ahora adelanto encontraría evidencia en los últimos acontecimientos. La muerte de Chávez se ha manejado con un componente altamente simbólico, cargado de emocionalidad que busca conectar a todo el pueblo, a la sociedad, directamente con Chávez. Esta conexión, religiosa, divina, se pretende imponer sobre la institucionalidad democrática, así, el proyecto revolucionario debe avanzar, incluso si encuentra en su camino a una institucionalidad que se le opone.
Como conclusión, puedo estar de acuerdo con tu escrito Guillermo, pero menosprecio el hecho de que no estén explícitos los fundamentos del Socialismo del Siglo XXI, porque no considero que haya sido un desliz, si no, por el contrario, lo entiendo como la afirmación de un proyecto político que encuentra enemigos en una sociedad claramente moderna, con una cultura global, que no aceptaría la imposición de un modelo que necesite destruir la institucionalidad actual para existir.
Los venezolanos creemos profundamente en la democracia, y no la entendemos fuera de la institucionalidad del Estado liberal, y eso hoy es un gran obstáculo para los promotores del Socialismo del Siglo XXI, y creo que estos 14 años que vivimos con Chávez, han sido el tránsito lento para la implantación del Socialismo. No puedo afirmar que haya culminado esta fase preliminar, pero si puedo afirmar que ahora, sin Chávez, no les queda otra opción que avanzar sin máscaras a la imposición de su sistema.
Este artículo nace como respuesta
a lo escrito por un amigo (puede revisarse en: http://venezuelaencaidalibre.blogspot.com/2013/03/socialismo-es-realmente-donde-nos.html).
En su escrito, mi amigo argumenta que el Socialismo del Siglo XXI parece no
está claro aun para sus propios promotores, y que al no existir formas claras
de evaluar el progreso de la transformación hacia este socialismo (ni metas, ni
indicadores, ni planes claros que se fundamenten en la teoría marxista sobre el
control de los medios de producción), podemos terminar en un lugar que ni es
Socialismo del Siglo XXI, ni es capitalismo, “pudiendo conducir esto a un
sistema indeseable, incluso para los propios promotores de la Transformación
Revolucionaria”.
A pesar de que concuerdo contigo acerca de la poca claridad con la que los voceros y figuras venezolanas responsables de la transformación revolucionaria han conducido "La Revolución", sobre todo en la demostración clara de cómo llegar a esa sociedad más humana y progresista, si percibo un modelo transformándose. El tránsito de la propiedad de los medios de producción que se está dando entre los grandes capitalistas y el Estado, dejando por fuera de la ecuación nuevamente a los más desposeídos, es una manifestación clara de un cambio en la lógica económica. Por otro lado, el conglomerado de leyes que se han aprobado y puesto en vigencia sobre el Estado Comunal, y su clara desvinculación con el proyecto de país defendido en la constitución de 1999, habla de un tránsito no lineal a un modelo no causístico de las condiciones sociales hoy, es decir, que se pretende avanzar hacia la transformación por medio de la disrupción, y no como un tránsito natural a un nuevo estadio económico, político social para Venezuela. Creo que ahí se encuentra el fondo de la Revolución, y que en el Estado Comunal se pueden entrever las bases del Socialismo del Siglo XXI.
Antes de adentrarme en mi tesis, me gustaría profundizar sobre 2 ideas que quedan del escrito de mi amigo y son las bases de mi exposición:
1. Todo
indica que los promotores revolucionarios no son precisos acerca de cómo quieren
alcanzar el Socialismo del Siglo XXI. Estoy de acuerdo con esta idea, pero
no creo que su falta de rigor se deba a que los promotores del Socialismo del
Siglo XXI desconocen el cómo lo quieren alcanzar. Creo, más bien, que no
tienen interés en precisarlo.
2. Los
resultados de esta transición puede que sean indeseables incluso para ellos.
Aquí no estoy de acuerdo. Concibo más bien estos últimos 14 años como una
marcha lenta hacia la destrucción del Estado liberal democrático, y esta marcha
la entienden los promotores del Socialismo del Siglo XXI como un fin político
que puede tener costos económicos y sociales asociados al alcance de este fin.
Que la desigualdad no haya disminuido como esperaban, o que la inflación se
haya conservado alta, son costos asociados a la victoria política de mantener y
acrecentar el poder del partido y el buró político dominante.
Mi tesis: Concibo estos 14 años como la fase preliminar a la Revolución. Preliminar porque todo lo realizado por el gobierno se ha enfocado en preparar las condiciones para la imposición del Socialismo del Siglo XXI. La política económica y social de
los últimos 14 años han sido una respuesta a la coyuntura política concentrada
en mantener y acrecentar el poder del equipo dominante, pero atacando la base
cultural del sistema y destruyendo a los potenciales adversarios. Es así como
los idearios y cabecillas promotores del Socialismo del Siglo XXI en Venezuela
no sienten la preocupación de hacer explícito su modelo, porque no creen en
mecanismos democráticos para la implantación del socialismo. Siento más bien
que se trata de preparar las bases para una imposición (por la fuerza, sin
diálogo, como se hace siempre en una revolución) del Socialismo.
Visto desde esta perspectiva, los planes hasta ahora esbozados y compartidos son más aspiracionales que la definición franca de un derrotero de acción. Y es lógico que sea así, porque si como promotor de un ideal revolucionario, que pretende cambiar las formas clásicas de dominación y conoces que los actores dominantes no permitirán este ideal, entiendes que la única forma de alcanzar tu ideal es por medio del control político absoluto, que se alcanza por medio de la imposición y la fuerza (clásica concepción marxista, y que se avala en la historia de la Revolución Cubana). Pero como promotor, entiendes al mismo tiempo que los ideales demócratas tienen un gran asidero en la sociedad, entonces sabes que no puedes hacer explícito tu plan. Esta opinión -personalísima por demás- se soporta sobre el propio tránsito de Chávez al poder. El siempre fue un hombre convencido del uso de la fuerza para el alcance del poder, pero por esta vía fracasó. Al tener éxito respetando los canales institucionales y ejercer poder desde una estructura burocrática producto del estado liberal burgués, la única forma posible que le queda de implantar su proyecto es destruyendo poco a poco la institucionalidad liberal del Estado, fortaleciendo la imagen personal del líder y sustrayendo poder a las potenciales resistencias.
Si este fuera el caso, el proyecto de poder, el Socialismo del Siglo XXI, debe encontrarse más en las formas disruptivas del gobierno y no en los canales institucionales. Lo que quiero decir, es que dan más información sobre el Socialismo del Siglo XXI aquellos elementos del gobierno que van claramente contra el Estado de Derecho actual venezolano. Así, todas las leyes que contrarían a la constitución y que avalan la construcción del Estado Comunal, dan más información del proyecto socialista que lo que se puede encontrar en el Plan de Gobierno (ojo, el Plan de Gobierno si es valioso en el sentido que ofrece información acerca del "Qué" del ideario socialista, pero da muy poca información acerca del "Cómo" y a falta de eso es imposible descubrir todo el discurso revolucionario, o tener precisión sobre el Socialismo del Siglo XXI).
Finalmente, esta tesis que hasta ahora adelanto encontraría evidencia en los últimos acontecimientos. La muerte de Chávez se ha manejado con un componente altamente simbólico, cargado de emocionalidad que busca conectar a todo el pueblo, a la sociedad, directamente con Chávez. Esta conexión, religiosa, divina, se pretende imponer sobre la institucionalidad democrática, así, el proyecto revolucionario debe avanzar, incluso si encuentra en su camino a una institucionalidad que se le opone.
Como conclusión, puedo estar de acuerdo con tu escrito Guillermo, pero menosprecio el hecho de que no estén explícitos los fundamentos del Socialismo del Siglo XXI, porque no considero que haya sido un desliz, si no, por el contrario, lo entiendo como la afirmación de un proyecto político que encuentra enemigos en una sociedad claramente moderna, con una cultura global, que no aceptaría la imposición de un modelo que necesite destruir la institucionalidad actual para existir.
Los venezolanos creemos profundamente en la democracia, y no la entendemos fuera de la institucionalidad del Estado liberal, y eso hoy es un gran obstáculo para los promotores del Socialismo del Siglo XXI, y creo que estos 14 años que vivimos con Chávez, han sido el tránsito lento para la implantación del Socialismo. No puedo afirmar que haya culminado esta fase preliminar, pero si puedo afirmar que ahora, sin Chávez, no les queda otra opción que avanzar sin máscaras a la imposición de su sistema.
viernes, 1 de febrero de 2013
Perspectivas Electorales 2013
Publicado originalmente en la revista Ideas Naranjas de Juventudes VP en la edición de enero de 2013
Partamos de un escenario donde hay dos elecciones este año 2013: una ya definida en calendario (municipales) y otra para una nueva elección presidencial.
Planteado este escenario cabe preguntarse ¿La oposición tiene la capacidad y la posibilidad real de concretar victorias electorales importantes en ambas elecciones?
Estas líneas se plantean presentar un análisis sensato para responder esta última pregunta. Se concluirá que la oposición no tiene capacidad de construir victorias nuevas e importantes en las elecciones municipales (conservando sólo los espacios que tiene hoy) y que no podrá ganar la elección presidencial a pesar de la ausencia de Chávez.
Esta conclusión se alcanza luego de responder cuatro preguntas derivadas de la que nos permite iniciar nuestro planteamiento:
1. ¿Qué es lo más importante para el elector a la hora de elegir hoy?
2. ¿Qué elementos de las estrategias de cada bando contribuyeron en mayor medida para los resultados finales, tanto el 7O como el 16D?
3. ¿Qué indicadores debemos revisar para proyectar resultados?
4. ¿Qué debería hacer la oposición para ganar? Y eso lleva a otras 2 preguntas más a fondo: ¿Está haciendo lo necesario para ganar? ¿Es posible hacerlo dadas las condiciones hoy?
La primera pregunta tuvo grave importancia los días posteriores al 7 de octubre. Esto se debe a que muestra la efectividad de cada campaña para acrecentar la base de votos, disminuir la votación del contrario y concretar victorias. Siguiendo algunos comentarios de Luis Vicente León, Werner Corrales y otros especialistas, podemos rescatar 2 tipos de variables que tienen incidencia:
1. Variables objetivas: Al elector le importa tener un empleo, sentirse seguro y tener condiciones materiales dignas.
2. Variables subjetivas: Al elector también le importa y tanto como las variables objetivas, sentirse parte de algo, sentirse protegido y atendido, y sentir que puede superarse.
Partiendo ahora a nuestra segunda pregunta, se pueden encontrar elementos claros de diferenciación entre la Oposición y el Oficialismo.
Partamos de un escenario donde hay dos elecciones este año 2013: una ya definida en calendario (municipales) y otra para una nueva elección presidencial.
Planteado este escenario cabe preguntarse ¿La oposición tiene la capacidad y la posibilidad real de concretar victorias electorales importantes en ambas elecciones?
Estas líneas se plantean presentar un análisis sensato para responder esta última pregunta. Se concluirá que la oposición no tiene capacidad de construir victorias nuevas e importantes en las elecciones municipales (conservando sólo los espacios que tiene hoy) y que no podrá ganar la elección presidencial a pesar de la ausencia de Chávez.
Esta conclusión se alcanza luego de responder cuatro preguntas derivadas de la que nos permite iniciar nuestro planteamiento:
1. ¿Qué es lo más importante para el elector a la hora de elegir hoy?
2. ¿Qué elementos de las estrategias de cada bando contribuyeron en mayor medida para los resultados finales, tanto el 7O como el 16D?
3. ¿Qué indicadores debemos revisar para proyectar resultados?
4. ¿Qué debería hacer la oposición para ganar? Y eso lleva a otras 2 preguntas más a fondo: ¿Está haciendo lo necesario para ganar? ¿Es posible hacerlo dadas las condiciones hoy?
La primera pregunta tuvo grave importancia los días posteriores al 7 de octubre. Esto se debe a que muestra la efectividad de cada campaña para acrecentar la base de votos, disminuir la votación del contrario y concretar victorias. Siguiendo algunos comentarios de Luis Vicente León, Werner Corrales y otros especialistas, podemos rescatar 2 tipos de variables que tienen incidencia:
1. Variables objetivas: Al elector le importa tener un empleo, sentirse seguro y tener condiciones materiales dignas.
2. Variables subjetivas: Al elector también le importa y tanto como las variables objetivas, sentirse parte de algo, sentirse protegido y atendido, y sentir que puede superarse.
Partiendo ahora a nuestra segunda pregunta, se pueden encontrar elementos claros de diferenciación entre la Oposición y el Oficialismo.
El
primero basó su campaña en las variables objetivas, ofreciendo planes
para el empleo y la inseguridad, e intentando personalizar la elección
entre “lo que te conviene a ti para el futuro, y lo que te ofrece hoy el
gobierno”, buscando definir la elección no entre Capriles y Chávez,
sino entre “Tú y Chávez”.
Por su parte el oficialismo basó su campaña en las variables subjetivas, sobreponiendo a las realidades objetivas el asistencialismo, el discurso populista y el simbolismo religioso, que buscaba acercar al líder de la revolución a una figura divina por medio de la compasión y la solidaridad producto del estado de salud de Chávez.
Los resultados del 7-O nos dicen claramente que las estrategias de cada bando tuvieron un efecto positivo sobre sus electores potenciales y sobre los electores indecisos, teniendo alta participación como resultado una abstención relativamente baja.
Sin embargo, el oficialismo pudo capturar muchos más votos de los indecisos, mientras que la oposición sólo consolidó su base electoral.
Para el 16D, las condiciones cambiaron. Por un lado no existió para ningún bando un líder nacional que apoyara a los líderes locales en su campaña, por el otro, la oposición se desarticuló en discurso mientras que el oficialismo se consolidó en torno a la figura de Chávez. Haciendo estudio de la interacción de estos 3 elementos podemos definir que indicador será clave para determinar los resultados del año entrante y podremos responder nuestra tercera pregunta.
Por su parte el oficialismo basó su campaña en las variables subjetivas, sobreponiendo a las realidades objetivas el asistencialismo, el discurso populista y el simbolismo religioso, que buscaba acercar al líder de la revolución a una figura divina por medio de la compasión y la solidaridad producto del estado de salud de Chávez.
Los resultados del 7-O nos dicen claramente que las estrategias de cada bando tuvieron un efecto positivo sobre sus electores potenciales y sobre los electores indecisos, teniendo alta participación como resultado una abstención relativamente baja.
Sin embargo, el oficialismo pudo capturar muchos más votos de los indecisos, mientras que la oposición sólo consolidó su base electoral.
Para el 16D, las condiciones cambiaron. Por un lado no existió para ningún bando un líder nacional que apoyara a los líderes locales en su campaña, por el otro, la oposición se desarticuló en discurso mientras que el oficialismo se consolidó en torno a la figura de Chávez. Haciendo estudio de la interacción de estos 3 elementos podemos definir que indicador será clave para determinar los resultados del año entrante y podremos responder nuestra tercera pregunta.
Se
debe empezar diciendo que la abstención fue un factor irrelevante.
Haciendo una evaluación de la caída de la participación en cada bando
entre la elección del 7O y el 16D, tenemos que la diferencia entre el
oficialismo y la oposición apenas alcanza un 0,37% a favor del
oficialismo, pero que en términos estadísticos es igual a Cero (0).
A pesar de la convicción popular que decía que el aluvión del oficialismo nos acabaría como producto del sentimiento de fracaso por la derrota de octubre, la participación de bando y bando se mantuvo.
La oposición ganó 48 municipios el 7O, le arrebató 8 al oficialismo el 16D pero perdió 21 en esa misma elección, lo que termina con un saldo de 35 municipios que se conservan después de diciembre.
Una de las más claras diferencias entre el oficialismo y la oposición en las elecciones del 16D fue la ausencia del líder nacional. Chávez desaparecido por su enfermedad y Capriles concentrado en ganar Miranda. Esto obligó a cada bando a llevar las campañas locales sin figuras aglutinadoras de envergadura nacional. Sin embargo, el oficialismo mantuvo como bloque monolítico un mismo discurso: la revolución sólo se garantiza con los candidatos definidos por el líder máximo de la revolución, por lo que votar por ellos es garantía de que Chávez siga en el poder.
Ya no es “Chávez como hombre presente”, sino como “la defensa del legado Chávez”. En contrapartida, la oposición abandonó grandes avances en la unificación del discurso, que permitía presentarse ante la sociedad como una alternativa viable a la Revolución socialista. Entre los elementos que abandonó al fragmentarse y desarticularse producto de la derrota el 7O, fueron las primarias como expresión de la Democracia y la Unidad como símbolo del trabajo mancomunado y reconciliación que debe existir en el país.
Retomando las variables adicionales a la unidad de discurso tenemos una variable clave: los liderazgos locales.
Si el liderazgo local es fuerte y pertenece al oficialismo, entonces arrebatará espacios a la oposición a pesar de que su figura más importante –Chávez- no lo acompañe. Si el liderazgo local es fuerte y pertenece a la oposición, entonces conservará espacios a pesar de la unidad del discurso oficialista y la ausencia de una figura nacional girando, o en el mejor de los casos, arrebatará espacios al oficialismo.
En el caso del liderazgo local fuerte del oficialismo el mejor ejemplo es Vielma Mora. No sólo ganó la gobernación de Táchira, sino que le arrebató a la oposición 10 municipios que se habían ganado el 7-O. De estos 10, 5 municipios podemos afirmar con claridad que fueron obra del liderazgo de Vielma Mora (la votación oficialista aumentó entre 2 y 3 veces el promedio de la participación entre el 7-O y el 16-D). El mejor ejemplo de liderazgo fuerte dentro de la oposición es Guarulla, quien le arrebató el municipio capital al oficialismo y aumentó en términos absolutos los votos para la oposición. En el caso de liderazgo débil del oficialismo es Adan Chávez.
A pesar de ganar el estado, la oposición le arrebató la ciudad de Barinas y no por mejorar su votación con respecto al 7-O, sino porque el oficialismo tuvo un muy mal resultado allí. Casos de liderazgo débil de la oposición tenemos a Lester Rodríguez en Mérida y Salas Feo en Carabobo. En el último caso, el oficialismo le arrebató Valencia pero debido a la baja participación de la oposición en esa ciudad. La ausencia del líder nacional girando por el país se sintió más en la oposición que en el oficialismo. En el Edo. Táchira, pero aún más en el Edo Trujillo, la caída de los votos de la oposición en relación al 7-O evaluando la media de participación del 16-D sólo indica que la gente en esos estados votó por Capriles más allá de Pérez Vivas y José Hernández, y que éstos necesitaban a Capriles para ganar.
Estos cambios relativos en las victorias electorales que hemos detallado acá producto de los liderazgos locales y de la ausencia del líder nacional son más bien irrelevantes. Apenas el 17% de los municipios (56 de 335) reciben un impacto directo de estas variables. Los otros 279 municipios conservan de manera incontrovertible la supremacía oficialista. A pesar que en 74 municipios la participación de la oposición fue mejor en comparación al 7O, es decir, hubo un crecimiento, sólo se pudo concretar victoria en 4 de esos municipios.
A diferencia de los votos del oficialismo, los votos de la oposición son más dispersos, de hecho son un 30% más disperso1, lo que nos dice que en promedio los votos del oficialismo son más rígidos. Entre las razones que encontramos para la rigidez de la votación oficialista está el discurso único, que permite corregir la ausencia del líder, potenciar a los líderes locales fuertes y suavizar la mala imagen que se tiene sobre los liderazgos débiles.
Así mismo, la ausencia de un discurso único de la oposición deja al descubierto ausencia de líderes nacionales, debilita nuestros liderazgos fuertes y potencia de manera negativa nuestros liderazgos débiles.
Ejemplo de esta situación está en los resultados: sólo ganaron por parte de la oposición candidatos que ya eran gobernadores, con un perfil de liderazgo fuerte; no ganó ningún candidato electo en primarias (¿quien defendió las primarias durante la campaña regional?); y la oposición recibió reveses importantes en estados como Portuguesa y Trujillo.
A pesar de la convicción popular que decía que el aluvión del oficialismo nos acabaría como producto del sentimiento de fracaso por la derrota de octubre, la participación de bando y bando se mantuvo.
La oposición ganó 48 municipios el 7O, le arrebató 8 al oficialismo el 16D pero perdió 21 en esa misma elección, lo que termina con un saldo de 35 municipios que se conservan después de diciembre.
Una de las más claras diferencias entre el oficialismo y la oposición en las elecciones del 16D fue la ausencia del líder nacional. Chávez desaparecido por su enfermedad y Capriles concentrado en ganar Miranda. Esto obligó a cada bando a llevar las campañas locales sin figuras aglutinadoras de envergadura nacional. Sin embargo, el oficialismo mantuvo como bloque monolítico un mismo discurso: la revolución sólo se garantiza con los candidatos definidos por el líder máximo de la revolución, por lo que votar por ellos es garantía de que Chávez siga en el poder.
Ya no es “Chávez como hombre presente”, sino como “la defensa del legado Chávez”. En contrapartida, la oposición abandonó grandes avances en la unificación del discurso, que permitía presentarse ante la sociedad como una alternativa viable a la Revolución socialista. Entre los elementos que abandonó al fragmentarse y desarticularse producto de la derrota el 7O, fueron las primarias como expresión de la Democracia y la Unidad como símbolo del trabajo mancomunado y reconciliación que debe existir en el país.
Retomando las variables adicionales a la unidad de discurso tenemos una variable clave: los liderazgos locales.
Si el liderazgo local es fuerte y pertenece al oficialismo, entonces arrebatará espacios a la oposición a pesar de que su figura más importante –Chávez- no lo acompañe. Si el liderazgo local es fuerte y pertenece a la oposición, entonces conservará espacios a pesar de la unidad del discurso oficialista y la ausencia de una figura nacional girando, o en el mejor de los casos, arrebatará espacios al oficialismo.
En el caso del liderazgo local fuerte del oficialismo el mejor ejemplo es Vielma Mora. No sólo ganó la gobernación de Táchira, sino que le arrebató a la oposición 10 municipios que se habían ganado el 7-O. De estos 10, 5 municipios podemos afirmar con claridad que fueron obra del liderazgo de Vielma Mora (la votación oficialista aumentó entre 2 y 3 veces el promedio de la participación entre el 7-O y el 16-D). El mejor ejemplo de liderazgo fuerte dentro de la oposición es Guarulla, quien le arrebató el municipio capital al oficialismo y aumentó en términos absolutos los votos para la oposición. En el caso de liderazgo débil del oficialismo es Adan Chávez.
A pesar de ganar el estado, la oposición le arrebató la ciudad de Barinas y no por mejorar su votación con respecto al 7-O, sino porque el oficialismo tuvo un muy mal resultado allí. Casos de liderazgo débil de la oposición tenemos a Lester Rodríguez en Mérida y Salas Feo en Carabobo. En el último caso, el oficialismo le arrebató Valencia pero debido a la baja participación de la oposición en esa ciudad. La ausencia del líder nacional girando por el país se sintió más en la oposición que en el oficialismo. En el Edo. Táchira, pero aún más en el Edo Trujillo, la caída de los votos de la oposición en relación al 7-O evaluando la media de participación del 16-D sólo indica que la gente en esos estados votó por Capriles más allá de Pérez Vivas y José Hernández, y que éstos necesitaban a Capriles para ganar.
Estos cambios relativos en las victorias electorales que hemos detallado acá producto de los liderazgos locales y de la ausencia del líder nacional son más bien irrelevantes. Apenas el 17% de los municipios (56 de 335) reciben un impacto directo de estas variables. Los otros 279 municipios conservan de manera incontrovertible la supremacía oficialista. A pesar que en 74 municipios la participación de la oposición fue mejor en comparación al 7O, es decir, hubo un crecimiento, sólo se pudo concretar victoria en 4 de esos municipios.
A diferencia de los votos del oficialismo, los votos de la oposición son más dispersos, de hecho son un 30% más disperso1, lo que nos dice que en promedio los votos del oficialismo son más rígidos. Entre las razones que encontramos para la rigidez de la votación oficialista está el discurso único, que permite corregir la ausencia del líder, potenciar a los líderes locales fuertes y suavizar la mala imagen que se tiene sobre los liderazgos débiles.
Así mismo, la ausencia de un discurso único de la oposición deja al descubierto ausencia de líderes nacionales, debilita nuestros liderazgos fuertes y potencia de manera negativa nuestros liderazgos débiles.
Ejemplo de esta situación está en los resultados: sólo ganaron por parte de la oposición candidatos que ya eran gobernadores, con un perfil de liderazgo fuerte; no ganó ningún candidato electo en primarias (¿quien defendió las primarias durante la campaña regional?); y la oposición recibió reveses importantes en estados como Portuguesa y Trujillo.
En
función de estos argumentos, se vaticinan nuevas derrotas en las
elecciones municipales y en una nueva elección presidencial. No hay
manera que la oposición construya un discurso único y coherente con tan
poco tiempo y su principal condicionante es la heterogeneidad de actores
a coordinar. Luego de la derrota del 7O, los avances en ese sentido se
perdieron casi por completo. Asumiendo que la oposición pudo alinear
intereses y volver a trabajar en torno a un mismo discurso, no existe un
discurso que pueda hacer frente al oficialista.
Aun si se retomara la democracia y la unidad como mensajes fuerza, se necesita más elementos clave dentro del discurso, como la superación de la pobreza y la reconciliación nacional. Un discurso sólido con estos 4 elementos, más un feroz ataque a la gestión del oficialismo pudiese ser lo único que permitiría disminuir votos oficialistas.
El problema de la ausencia de Chávez no es problema de la oposición, porque no nos hará ganar más votos. El problema de la oposición es como hacer para que las personas que votaron por Chávez no lo hagan ni por quienes dicen representarlo ni por Nicolás Maduro este 2013.
Aun si se retomara la democracia y la unidad como mensajes fuerza, se necesita más elementos clave dentro del discurso, como la superación de la pobreza y la reconciliación nacional. Un discurso sólido con estos 4 elementos, más un feroz ataque a la gestión del oficialismo pudiese ser lo único que permitiría disminuir votos oficialistas.
El problema de la ausencia de Chávez no es problema de la oposición, porque no nos hará ganar más votos. El problema de la oposición es como hacer para que las personas que votaron por Chávez no lo hagan ni por quienes dicen representarlo ni por Nicolás Maduro este 2013.
Ingreso fiscal y renta petrolera. La realidad venezolana
Paper final para la materia Formulación y control de presupuesto público, IESA MGP novimebre 2012
Resumen
El
presente trabajo busca dar luces a varias interrogantes, 1. ¿La relación entre
ingresos petroleros y gasto público ha
sido igual desde los inicios de la industria petrolera en el país? 2. ¿Cuáles
son los elementos claves en el manejo de los ingresos petroleros? 3. ¿En dónde
debemos enfocar nuestros esfuerzos a la hora de plantearnos el reto de la
transformación económica del país? A cerca de la primera pregunta, se comprueba
que la relación entre los ingresos petroleros y el ingreso fiscal no ha sido
siempre la misma; de hecho se tuvo que librar y vencer un conflicto con las
empresas trasnacionales por el control de la renta. En cuanto a la segunda
pregunta, se desvela que la clave en el manejo de los ingresos petroleros es
impedir que los shocks de precios se trasladen a la economía por medio del
presupuesto de la nación. Finalmente, se presentan argumentos de por qué en
Venezuela los mecanismos establecidos para tal fin, no han sido efectivos.
Antes
que presentar ideas originales, lo que pretende este trabajo es realizar una
revisión histórica y bibliográfica que existe acerca de la materia.
Relación entre ingresos
petroleros y gasto público
A
pesar de la convicción popular, el ingreso por exportaciones petroleras no está
incontrovertiblemente relacionado con el gasto público. Para poder gastar es
necesario primero ser propietario de los peculios provenientes de la
explotación económica del recurso, y para el caso venezolano esto marca un hito
importante. La nacionalización del petróleo el 1ero de enero de 1976 es sólo el
fin de un largo proceso de conflicto que se originó en el mismo instante en el
que se descubrió el potencial petrolero del país. Este conflicto se presentó
entre las trasnacionales y el gobierno por la apropiación de la renta. Para la
época en que Gumersindo Torres era Ministro de Fomento en 1917, los ingresos
fiscales petroleros apenas alcanzaban el 0,26% del total de ingresos fiscales (Mayobre, 2007). Torres sería el
primer venezolano en posición de poder que trabajaría de manera convencida por
lograr que la situación fiscal del país mejorara. El conflicto en esta época
será intenso y luego de la creación de la primera legislación exclusiva en
materia petrolera en 1920, la situación con las trasnacionales tendría
episodios memorables de conflictividad, entre ellos: la salida de Torres del
ministerio en 1922 luego de la reformulación de la ley a favor de las
trasnacionales, redactada por los mismos empresarios[1]; la vuelta al ministerio
de Torres en 1929 y la puesta en vigencia del Reglamento de la Inspectoria
Técnica de Hidrocarburos de Maracaibo y el folleto llamado Memorandum, donde se
recogen cartas enviadas a diferentes instancias del gobierno remitidas por un
grupo de representante de las trasnacionales, y respondidas por Gumersindo
Torres en Consejo de Ministros, donde finalmente se aprobaría el reglamento. Como
saldo del conflicto, para 1930, la participación fiscal de los ingresos
petroleros ya correspondía al 20% (Mayobre, 2007)
Gumersindo
Torres fue ministro durante la dictadura de Juan Vicente Gómez, dictadura
fuertemente criticada por Rómulo Betancourt, quien, junto con otros venezolanos
y Juan Pablo Pérez Alfonzo, proponían que los ingresos petroleros debían ser de
los venezolanos. A pesar de los avances alcanzados por Torres, Betancourt
opinaba que la dictadura de Gómez le entregó el país a los extranjeros. En sus
palabras, “Las compañías se llevan el petróleo y el Gobierno de Venezuela les
paga para que se lo lleven”[2] (Betancourt, 2007 (1956)).
A pesar de estas opiniones, la realidad es que en el periodo intermedio entre
el gobierno de Gómez y la junta militar presidida por Betancourt desde 1945,
hubo importantes avances. La ley de Hidrocarburos de 1943 unificaba el régimen
de concesiones a favor de Venezuela y aumentaba la captura de renta fiscal.
Podemos decir entonces que la lucha por aumentar la participación de Venezuela
en los ingresos petroleros avanzó, a veces lento, otras veces más rápido, pero
siempre avanzó.
En
el anexo 1 se puede apreciar el incremento progresivo de la participación
fiscal en los ingresos petroleros del país desde 1959 a 1975, mostrando que a
pesar de existir gobiernos con distinta agenda política, social y económica, (el
de la junta militar del 48 al 52, el de Pérez Jiménez del 52 al 58, y el del
Pacto de Punto Fijo del 58 al 75) todos continuaron de manera sistemática en la
política de aumento de la participación fiscal de los ingresos petroleros.
Entre
otras cosas, Pérez Alfonzo, ministro de fomento en 1945 y precursor de la
Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), da reporte del aporte
fiscal petrolero al año 1975 (revisar anexo 2) en donde se aprecia que el 62%
los ingresos fiscales captados por la actividad petrolera se lograron con el
31% de la producción total de petróleo entre 1917 y 1975, sobre todo, desde el
año 1968, año en el que las gestiones de Rómulo Betancourt y Raul Leoni ya
mostraban sus resultados en materia fiscal gracias al aporte petrolero.
Justo
antes de la nacionalización del petróleo, Venezuela ya había logrado poner a su
favor la balanza de ingresos petroleros. Además, también había logrado
controlar los shocks de ingresos, evidenciándose que aumentos súbitos del
precio del petróleo conllevan a aumentos de la participación fiscal en el total
del ingreso producido por la industria. Como lo muestra el anexo 1, en 1975
Venezuela tuvo una participación del 94,27% del total de ingresos netos de la
industria, producto del shock de precios de ese mismo año.
El
1ero de enero de 1976 se nacionalizó el petróleo, con lo que permitía al
gobierno no sólo captar vía impuestos y regalías gran parte de la renta
petrolera, sino que pasaba a controlarla casi en su totalidad. Petróleos de
Venezuela S.A. pasaría a ser la empresa que asumiría todas las concesiones
vencidas, y además, recibiría el dominio de todos los bienes que existían
dentro de los terrenos que estaban en concesión, y que asumiría de ese día en
adelante, la extracción, refinamiento y distribución del petróleo en el país.
Ya
el gobierno siendo propietario de la renta, se hace presente la realidad de los
años 70 en adelante, que es un alto ingreso fiscal petrolero y un inestable
resultado fiscal. Respondiendo a nuestra primera interrogante, debemos decir
que la relación entre ingresos petroleros y el gasto público no fue igual desde
que el petróleo entró en la escena nacional. Sin embargo, desde que logramos
apropiarnos de la renta, la inestabilidad de los precios se transmitió
directamente a los ingresos fiscales, y por ende, al gasto público, hecho que
no ha variado desde 1976 en adelante.
Elementos claves del
manejo del ingreso petrolero.
Este
último hecho empírico trae otro interrogante: ¿Una vez que se controla la renta,
el ingreso fiscal y el gasto público se hacen tan volátiles como los precios
del recurso abundante? La respuesta en sentido estricto es no necesariamente. En
primer lugar, la optimización del ingreso es diferente a la optimización del
gasto público[3].
En segundo lugar, existen experiencias exitosas en el mundo donde se ha logrado
aislar el impacto de la volatilidad de los precios de las materias primas del
manejo fiscal. Estas experiencias se pueden encontrar en países desarrollados y
en países en vías de desarrollo (Noruega, Chile y Botswana son los ejemplos más
resaltantes). También es cierto que los países primario exportadores en su
mayoría han sido incapaces de evitar la transmisión de los precios a sus
economías por medio del gasto público, siendo Venezuela sólo una estrella en
una constelación más grande.
A
primera vista parece sencillo poder separar los ingresos petroleros del gasto
público: En años en que el ingreso crece desproporcionadamente se ahorra, y en
años de escases de ingresos se usan los ahorros. Es decir, la existencia de
fondos patrimoniales[4] como herramienta del
gobierno para evitar que los shocks de ingresos se transmitan a la economía. Sin
embargo poner de acuerdo a una sociedad acerca de lo que más le conviene al
conjunto no es fácil. En sociedades con instituciones débiles, con grupos
políticos y económicos que pueden capturar el poder y conducirlo a sus
intereses, la medida que parecía sencilla deja de serlo. Venezuela es un digno
ejemplo (Puente, Daza, Rios, &
Rodríguez, 2007).
Durante los años 90 se crea el Fondo de Inversión para la Estabilización
Macroeconómica, con la intención de aislar la volatilidad de los precios del
petróleo del asunto fiscal. Esta medida, que estuvo inspirada en la solución
del problema de la volatilidad de ingresos petroleros, quedó sólo como una
buena intención, y de hecho su uso resultó siendo pro cíclico, es decir, se
ahorró en época de escases y gastó en época de bonanza (Villasmil, 2005).
Revisando evidencia de otros países y
contrastándolos con el caso Venezuela, se puede extraer que la realidad
institucional de las economías es importante en la fijación de reglas
presupuestarias. Una de las claves del buen manejo del boom de recursos producto
de la explotación de diamantes en Botswana, fue la sólida institución del
derecho a la propiedad resultado de la actividad ganadera que existía en ese
país antes de la explotación del recurso abundante pero agotable, que
restringía políticamente a las élites y permitía, a pesar de la nueva realidad,
conservar reglas estables y así las nuevas rentas pudieron generar bienestar a
toda la sociedad, porque entre otras cosas, se mantuvo el equilibrio fiscal (Acemoglu, Johnson, & Robinson, 2011). Para Venezuela, en
cambio, la formas institucionales de poder y su relación con el sector
financiero a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, fueron cimiento
débil para el enraizamiento de los derechos de propiedad y el respeto a los
mismos (permitiendo la rápida concentración de los recursos petroleros en manos
del Estado), y establecieron los mecanismos utilizados años después para la distribución
y asignación de la renta petrolera (Rodríguez, 2004). Aunada a esta explicación se encuentra
otra (Ochoa, 2008)
la cual enfoca su lupa también en las instituciones, pero hace referencias precisas
a cambios en la institucionalidad fiscal de dos periodos: 1913-22, y 1974-78.
En el primer caso, las reformas sobre el Ministerio de Hacienda que buscan
modernizar y organizar el manejo fiscal del país, junto con la creación del BCV
y el respeto al patrón oro, permitió que el boom de ingresos que comenzó a
ocurrir desde 1928 creara crecimiento económico, baja inflación debido a un
manejo fiscal equilibrado. En el segundo caso, los cambios sobre el Ministerio
de Hacienda realizados para darle más poder a la Presidencia de la República,
en el sentido de poder asumir deuda y aprobar créditos, estableció una fragua a
la capacidad de restricción presupuestaria de la institucionalidad oficial,
teniendo como resultado, inestabilidad macroeconómica evidenciada en altas tasa
de inflación y estancamiento económico.
Más allá de las explicaciones
precisas acerca de la incapacidad de respetar reglas fiscales, lo importante es
presentar tres realidades que se decantan de las líneas precedentes:
1.
El
control de la renta petrolera fue un proceso progresivo que no se logró de
inmediato una vez nos convertimos en potencia petrolera mundial. De hecho,
Venezuela llegó a ser el principal productor y exportador de petróleo del mundo
mucho antes de la nacionalización.
2.
Una
vez que nos hicimos del control de las rentas petroleras, la volatilidad de los
precios se hizo presente en la economía por medio del gasto público.
3.
Son
necesarios mecanismos institucionales que permitan aislar la volatilidad de los
precios del petróleo de los ingresos fiscales, y estos mecanismos requieren de
una sólida institucionalidad.
La maldición de los recursos, como se
conoce al conjunto de características que se encuentran en la mayoría de países
recursos abundantes tiene más caracterizaciones: menor crecimiento económico
que los países pobres en recursos, inestabilidad macroeconómica, desorden
fiscal. Una regla fiscal en compañía de un fondo patrimonial puede ser el
inicio a la solución del problema.
Esta última recomendación, que para
nada pretende ser única, se abstrae de otros grandes retos que tiene una
economía recurso abundante como Venezuela: alta concentración de las
exportaciones en el bien primario, sobrevaluación estructural de la moneda,
desconexión del sector primario exportador con los demás sectores de la
economía, especialización ineficiente, como los retos más importantes.
Bibliografía
Acemoglu, D., Johnson, S.,
& Robinson, J. A. (2011). An African Success Story: Botswana.
Betancourt, R.
(2007 (1956)). Venezuela, política y petróleo. Caracas: Edición
conjunta UCAB, Fundación Rómulo Betancourt.
British
Petroleum (BP). (2011). Stadistical Review of World Energy 2011. Recuperado el 18 de agosto de 2011, de
BP: http://www.bp.com/sectionbodycopy.do?categoryId=7500&contentId=7068481
Fernandez, A.,
Gómez, J. C., & Manzano, O. (2002). Aplicación de distintos fondos
patrimoniales y sus efectos intergeneracionales en Venezuela. Caracas:
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Caracas: Universidad Central de Venezuela.
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políticos y banqueros: Un ensayo sobre el surgimiento e incidencia de las
instituciones económicas venezolanas antes del petróleo. Manuscrito .
Villasmil, R.
(2005). Lecciones aprendidas de política económica en Venezuela:
1936-2004. Caracas: Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales
(ILDIS).
[1]
Este episodio casi novelesco salió referido en la revista Fortune de New York,
y es mencionado por Rómulo Betancourt en su libro: Venezuela, Política y
Petróleo. Existen otras versiones más condescendientes. Lo importante es
resaltar lo grandilocuente de las diferencias entre los intereses nacionales y
extranjeros en pugna
[2]
Describe Betancourt que en 1931 Torres demandó a la Standard Oil y la Gulf por
haber defraudado al fisco por 26.000.000 y 30.000.000 de Bs respectivamente en
evasión de impuestos, lo que equivalía a un 136% de lo que estas empresas
pagaban por otros tributos.
[3] La
optimización del ingreso puede derivarse de la explotación óptima del recurso
escaso, mientras que el gasto óptimo se deriva del valor presente de los ingresos
futuros y la presencia de shocks económicos (Gómez & Baena, 2011) y (Villasmil, 2005)
[4] No
todos los fondos patrimoniales son iguales, ni en sus fines, ni en el marco
regulatorio que la sociedad define para su funcionamiento. (Fernandez, Gómez, & Manzano, 2002)
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